Apr 05

Hace muchos meses que no publicaba en este blog, porque, sencillamente, ya no había ninguna razón para hacerlo. En primer lugar, está hospedado en la Universitat de València, una institución a la que no pertenezco desde hace más de un año y que, como saben aquellas personas que me son cercanas, ha producido un gran e imperdonable dolor en mi familia, a pesar de habernos entregado en cuerpo y alma a los valores que, estúpidamente, creíamos que este tipo de instituciones representan. Se trata de un dolor irreparable tras el fallecimiento de mi padre y que yo, sinceramente, no sufrí, pero no pude lograr que él no se sintiera quebrado al comprobar que todas las cosas nobles que pensaba que me había enseñado no eran más que estupideces que me habían complicado la vida. Es duro perder a la persona que más has querido en tu vida sin ser capaz de convencerle de que eres feliz pese a todas las miserias que jalonan tu carrera académica.

Reunión de la provincia eclesíastica ( Foto: Alberto Saiz)

Este señor era mi padre. Me enseñó que debía ser honesto con los demás para poder ser honesto conmigo mismo. Descansa en pau, pare.

En segundo lugar, este blog surgió como una respuesta individual y espontánea ante la censura que otros colegas académicos me aplicaron en sus blogs. Fue un proceso de recuperación de viejas inquietudes y temas olvidados previos a la tesis doctoral, si bien a medida que iba escribiendo podía comprobar que todo, como no, estaba conectado y mis investigaciones sí tenían un poderoso hilo conductor que era mi crítica a la Teoría de la Modernización. Además, durante el proceso de creación entré en contacto con otros blogueros como Jesús Nácher de La Proa del Argo o Jordi Llanos de La economía del Doctor Pangloss gracias a Manuel Campos (hace mucho que no sé de ti, espero que la carrera vaya bien y puedas abrirte camino sin pagar grandes peajes) con los que he terminado colaborando en Ampliando el Debate del Colectivo Burbuja, otra iniciativa con gente extraordinaria. De igual modo, he tenido ocasión de conocer mejor a Shine de Nomejodasquemeincomodas, otro incómodo comentarista que ha sufrido la censura de los expertos objetivos y neutrales. Sinceramente, compartir con ellos compensa la desilusión en el género humano que te produce comprobar el comportamiento de tus colegas doctores. Que personas como ellos no estén dando clases en la universidad, mientras que nuestros estudiantes sufren a inmaduros narcisistas aterrorizados por sus inseguridades de niños sobreprotegidos es uno de los grandes problemas de la enseñanza superior.

Finalmente, he iniciado con otros compañeros académicos, otros JASC (Jóvenes Académicos Suficientemente Cabreados) un proyecto colectivo llamado Communia. En verdad, todavía escribo poco, pero vamos recuperando el ritmo y las ganas que uno tenía, si bien por mucho que las heridas cicatricen, su marca sigue y su peso se nota. Sin embargo, saber que no estarás solo en los próximos fregados que te metas es una sensación bastante novedosa y reconfortante. Lástima que no la sintiera en aquellos consejos de departamento de la UV cuando, siendo el último mono, levanté el brazo para hacer las preguntas incómodas que a muchos abochornaron. Eso sí, los mismos que callaban entonces luego te escriben en la prensa dando lecciones de ética y ejemplaridad.

Aug 03

En la anterior entrada expresábamos nuestras dudas sobre el concepto de igualdad que sustenta al partido llamado Ciudadanos, ya que su parecer es que la meritocracia sólo es para el pobre, que debe demostrar su valía, mientras que el rico ya es valido y, en consecuencia, no debe demostrar nada ni esforzarse. Por esa razón, puede comprar su derecho a ser médico o juez mediante los centros educativos privados, la proliferación de másters y la privatización de los servicios públicos. Esto, además, está relacionado con un paternalismo y clasismo que les impide entender el mundo en el que viven. Por ejemplo, proponen de este modo potenciar la escolarización de 0 a 3 años (pág. 9):

Desgraciadamente, los niños de familia cuyos padres tienen bajo nivel educativo, menores ingresos, o que están afectados por el paro o inactividad, tienen mucho menor acceso a este nivel educativo. El objetivo no debería ser el de universalizar la educación en edades tan tempranas, sino que se pueda garantizar el acceso a estos niveles educativos a los colectivos que más se puedan beneficiar de ellos en los términos antes mencionados. No se trata pues de que estos niveles educativos sean totalmente gratuitos para todos, ni que la oferta de plazas públicas produzca una sustitución de las plazas privadas. Garantizar el acceso a los centros públicos de estos colectivos se consigue haciendo que dispongan de suficiente información sobre los beneficios de acudir a la escuela en edad tan temprana y que se les de una prioridad absoluta en las reglas de acceso de las plazas públicas, a tarifas accesibles, o incluso gratuitamente.

Si la escolarización de 0 a 3 años es tan fundamental y necesaria, como sociedad deberíamos decretar su obligatoriedad y lograr plazas públicas para atender su demanda. En caso contrario, o no es tan necesario o realmente no queremos que los pobres tengan acceso a ella. El resto es la milonga subrayada en el texto. Simple cháchara de convenceremos a estos pobres de que deben comportarse racionalmente cómo nosotros creemos que deben comportarse por su bien mediante panfletos que les expliquen cómo hacer correctamente todo el papeleo necesario. En todo caso, que la escolarización sea obligatoria por defecto a no ser que los padres soliciten una exención.

Por otra parte, esa desconexión con la realidad es tan manifiesta que proponen (pág. 9): El plan consiste en organizar un equipo de profesores que asuman la tutela personal de uno o varios de los alumnos a quienes se les hayan detectado carencias en esos hábitos elementales. El proyecto debe contemplar la fase de diagnóstico y evaluación inicial, los espacios y tiempos dedicados a la atención personal, las actuaciones concretas con los alumnos y con sus familias, y los protocolos de seguimiento de resultados. Simplemente, dichos planes ya existen, pero no hacen milagros.

De igual modo, Ciudadanos se pregunta (pág. 11): Así mismo, es necesario plantearse por qué tardamos tanto en implantar de forma definitiva y generalizada un modelo de FP dual que, siguiendo el modelo alemán, combine trabajo en la empresa y formación. Sería fácil contestar con el argumento de que no somos Alemania y carecemos de su tejido industrial, pero ya que escribí una tesis doctoral que abordaba la cuestión, mejor citársela por si quieren ilustrarse sobre la cuestión: https://books.google.es/books/about/Un_t%C3%ADtulo_para_las_clases_medias.html?id=KtFt-apnijMC&redir_esc=y). Es más, la lectura de este artículo mío también les vendría bien: http://www.ehu.eus/ojs/index.php/HC/article/view/14137/12874, porque así podrían comprobar que su plan para la FP es exactamente el mismo de la patronal española de hace 150 años. El control de la formación por las empresas:

Por otra parte, los modelos de formación profesional necesitan adaptarse continuamente a los cambios técnicos y necesidades en el medio y largo plazo de las empresas. Esta es otra de las razones por las cuáles es necesario apostar por el modelo de FP dual, para que nuestra formación profesional deje de darle la espalda a las empresas. Sólo funcionará con la presencia de las empresas en la gestión y diseño de los programas de FP. En este sentido se debería desarrollar un ambicioso Plan Nacional de FP Dual en el que participen todos los sectores y tipos de empresas. En efecto, se ha de romper el mito de que la FP dual sólo se dirige al sector industrial y a las grandes empresas. En países en los que la FP dual forma parte esencial del modelo educativo, el aprendizaje se realiza tanto los sectores de servicios como en la industria, y tanto en las PYMES como en la grandes empresas.

Evidentemente, si en la gestión de las empresas españolas los sindicatos mandasen lo que mandan en las empresas alemanas es posible que el plan funcionase, pero, en caso contrario, será lo que nos tememos: mano de obra temporal más barata y sumisa proporcionada y subvencionada por el Estado. La política de siempre, vaya.

Asimismo, es curioso que un plan que aspire a dignificar la FP la presente como esa opción para los pobres e inferiores que, pese a todo, tienen derecho a volver a la academia. Atención al uso del lenguaje: Finalmente, y no menos importante, el principio de igualdad de oportunidades que debe guiar este Pacto Nacional por la Educación, también debe garantizar que, al igual en los países más avanzados en materia de FP, existan pasarelas que permitan que los jóvenes puedan efectivamente seguir vinculados a los otros niveles del sistema educativo, de forma que los jóvenes puedan siempre rectificar su elección y hacer estudios más (o menos) académicos.

La idea es correcta, pero las palabras no. Si deben rectificar su elección es porque se han equivocado (Subtexto: Nosotros fuimos a la universidad, ellos no. Nosotros somos los superiores y ellos los inferiores por razón del mérito. ¿No te dan ganas de hacer un módulo? Si es de grado superior te dejarán votar en las elecciones municipales). En definitiva, una visión de la educación sesgada propia de quienes escolarizan a sus hijos en la privada subvencionada o privada pura. Si no fuera así, no escribirían: Poner freno de forma decidida, usando todos los instrumentos legales posibles, a la introducción de cualquier tipo de tasa, tarifa o gasto por parte de los colegios públicos o concertados. Eh, esas tarifas existen en la concertada (privada subvencionada) y, en ese caso, el problema sería por qué la subvencionamos. Ah, claro, porque quieren mantener su sistema educativo segregado, pero pagado por todos.

Jul 31

En anteriores entregas hemos descuartizado las propuestas de Luis Garicano para reformar la universidad por sus manifiestas carencias, que hacían del documento una especie de monumento al cuñadismo. Mal escrito, incoherente, superficial y repleto de lugares comunes… huellas cuyo rastro conducía al arbitrista Garicano. Por el contrario, el informe presentado por Ciudadanos respecto de la primaria y la secundaria sí parece escrito por un adulto correctamente alfabetizado capaz de controlar las reglas básicas de la sintaxis y la gramática. Por lo tanto, tampoco hay dudas: Garicano habrá limitado su intervención a asesor y el grueso del documento ha sido elaborado por manos más competentes que, incluso, sabían tabular correctamente con un procesador de textos. Es más, hasta pueden dar detalles de sus intenciones, que son (pág. 2):

 Una parte demasiado grande de la población tiene un serio déficit en competencias básicas

 Demasiados estudiantes no logran desarrollar su talento al máximo.

 Demasiados alumnos abandonan la escuela antes de tiempo.

 El sistema produce una alta desigualdad de oportunidades desde el acceso a la escuela infantil hasta la universidad.

 Muchos trabajan en ocupaciones muy por debajo de su nivel de estudios.

 Existe una fuerte desmotivación de alumnos y docentes a todos los niveles y un alto malestar general de la comunidad educativa.

De esta lista, el primer punto no es responsabilidad de nuestro actual sistema educativo, sino del franquismo, ya que, a pesar de toda la retórica conservadora, los niveles educativos de la población y sus competencias han aumentado desde entonces. Eso de que Demasiados estudiantes no logran desarrollar su talento al máximo es paulocoelhismo (el toque Punset, supongo) y no se sabe muy bien qué significa y por qué debería ser responsabilidad del sistema educativo obligarnos a explotar nuestro máximo potencial. Sinceramente, un adolescente que esté obsesionado en incrementar su rendimiento académico en un 15% en vez de interactuar con sus congéneres y, a ser posible, madurar emocionalmente con ellos, está haciendo el imbécil. En el tercer y cuarto puntos coincidimos, aunque no es responsabilidad del sistema educativo. En ese sentido, consideraría que es más bien neutro y no logra compensar las diferencias sociales como debería ser uno de sus objetivos. Sobre que Muchos trabajan en ocupaciones muy por debajo de su nivel de estudios también hay acuerdo, aunque el sistema educativo no puede arreglar ese desajuste a no ser que deje de formar a las personas. Es decir, sólo se puede solventar suprimiendo titulaciones y centros educativos hasta tener el sistema educativo que un país como España, dependiente del turismo, puede permitirse. Este es, por cierto, el objetivo de Alemania y la Unión Europea: que reduzcamos nuestro Estado del Bienestar a los niveles del país norteafricano que somos en realidad. Si no nos salimos del euro, no duden que cerraremos universidades hasta que tengamos las facultades que podamos permitirnos. Sin embargo, esta problemática no es acuciante para Ciudadanos que entiende de este modo el origen de los males de nuestro sistema educativo (pág. 6):

Las razones de la mala política educativa en España son similares a las que han llevado al mal funcionamiento de muchos otros ámbitos de la política pública (desde la Universidades a las Cajas): la falta de un proyecto ambicioso de futuro que permita salir de la miopía del corto plazo, la incompetencia de muchos gestores seleccionados a menudo más por motivos políticos que de mérito, y la prevalencia de los intereses partidistas y gremiales en contra de los del interés general. Por desgracia, algunos debates de contenido marcadamente partidista, como los relativos a la política lingüística o la educación en religión o ciudadanía, han contribuido a dejar de lado problemas más profundos que afectan a nuestras cualidades educativas básicas que condicionan de forma profunda nuestra capacidad de encontrar empleo en el futuro.

No sé muy bien cuál debería ser el proyecto ambicioso de futuro más allá de una muletilla que recuerda a la retórica falangista de la unidad de destino en lo universal. Supongo que algo así como que todos tengamos el C1 de inglés por Cambridge (¡yo lo tengo, ya he cumplido, soy un patriota!), que todos sepamos programar en R (aquí fallo, sólo he hecho algún curso de SPSS) o ser empleados superproductivos (en eso soy la hostia: profesor universitario que cobra sólo por las horas de clase que imparte. Produzco más que los titulares, cobro menos de la sexta parte de su sueldo). Sea como sea, necesitamos una meta u objetivo de futuro y ambicioso que, como todos intuimos, se aproxima al sed más productivos de siempre. Por otro lado, sorprende que se clasifique a los debates lingüísticos y de laicismo/confesionalidad como polémicas creadas para satisfacer intereses partidistas. Estos conflictos tienen más de 150 años de historia en España y parecen previos a nuestros actuales partidos políticos. Es muy posible que respondan a angustias y demandas legítimas de la población y que el análisis de Ciudadanos sea, como siempre, muy pobre porque desatiende, como no, a nuestra realidad histórica. Finalmente, es difícil imaginar cómo la inmersión lingüística en catalán o la ética como asignatura afectan a nuestras cualidades educativas básicas que condicionan de forma profunda nuestra capacidad de encontrar empleo en el futuro. Supongo que nos quitaron horas de inglés y por eso España sufre de tanto paro ahora… Ah, no, que los bilingües tenemos más facilidad para aprender otros idiomas. De todas formas, nos proponen seis líneas de actuación interesantes (pág. 7):

 Reducir drásticamente las tasas de repetición, fracaso y abandono escolar temprano a niveles residuales.

 Aumentar sustancialmente la proporción de niños de familias menos favorecidas que tienen acceso a una educación temprana (antes de los 3 años).

 Conseguir que los estudiantes de secundaria se equiparen a los país europeos con mejores resultados en matemáticas y dominio del idioma, pero también en otras pruebas analíticas y de resolución de problemas, de acuerdo con las clasificaciones de PISA.

 Asegurar que todos los estudiantes españoles hablan inglés con soltura al salir del bachillerato o del último ciclo de Formación Profesional (FP).

 Establecer un sistema de FP capaz de competir en calidad y empleabilidad con el de los mejores de Europa.

 Garantizar que toda la población adulta pueda tener acceso al aprendizaje permanente, en especial para adquirir las competencias educativas básicas.

Sobre el primer punto nada que objetar. Sólo veremos cuánto le dura a Ciudadanos esa demanda cuando vea a todos los columnistas del ABC y La Razón o las agrupaciones de padres y profesores conservadoras despotricar contra dicha medida, ya que para ellos el poder de los profesores para hacer repetir a los alumnos ha sido la sacrosanta garantía de la excelencia educativa. Será divertido ver a Ciudadanos defender esta ocurrencia propia de mujercitas pedagogas como diría cualquiera de sus posibles votantes.

En el fondo, suprimir la repetición implica refigurar un de las principales funciones del sistema educativo: legitimar la exclusión social. Por lo tanto, eliminar la repetición para crear clases segregadas por el rendimiento de los alumnos es, simplemente, trasladar la barrera o el listón que debe segregar. No es mejorar el sistema educativo, no es mejorar el aprendizaje de los alumnos. Precisamente, plantean esta disyuntiva del siguiente modo (pág. 8):

La educación se enfrenta siempre a un doble objetivo difícil de conseguir: por un lado, debe aspirar a educar a todos; por otro, debe ser capaz de atender a la diferencia, potenciando a aquellos estudiantes más capaces y haciendo un esfuerzo extra con respecto a aquellos que tienen más dificultades. Este doble objetivo puede asociarse a la idea de igualdad de oportunidades, un principio ético que trata de asegurar que las competencias que adquieren individuos dependan de su esfuerzo y no de su origen familiar.

La atención a la diversidad no puede reducirse a la consideración del alumno escolarmente problemático y a la utilización de apoyos especiales por separado de los demás. La calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje depende fundamentalmente de la capacidad del docente de ajustar su intervención a las variadas necesidades educativas de todos los alumnos, incluidos los que obtienen mejores resultados. Debemos reforzar el apoyo a los que se quedan un poco atrás, pero también apoyar a los que más avanzan.

Sorprende, sinceramente, que los autores del informe crean que el origen familiar puede determinar nuestras competencias. Es decir, que de algún modo aceptan que las diferencias sociales están determinadas por nuestras diferencias genéticas. Si no fuera así, hablarían de estatus o nivel socioeconómico y no de competencias. De la lectura de ese fragmento, se evidencia que Ciudadanos cree que las personas de alta cuna son automáticamente y por definición mejores que el resto de los mortales, porque ello sí se pueden permitir una educación que los hace mejores. Es curioso que jamás se plantee la posibilidad de que la educación de los de alta cuna pueda ser peor que la adquirida en un centro público. Asimismo, la igualdad de oportunidad siempre es la posibilidad del pobre de imitar al rico, pero no significa que al rico y al pobre se les juzgue por igual y se les castigue y recompense por sus actos, según sus méritos y capacidades. Es decir, se niega el principio básico de la justicia conmutativa y se entiende por definición que el rico es mejor y que, por lo tanto, la posibilidad de que sea excluido del sistema educativo por su vagancia o dejadez no es admisible. Ya podemos entrever aquí el clasismo de los autores del informe que, como es previsible, no van a defender un sistema público educativo con exámenes oficiales objetivos que nos iguale a todos y limite la posibilidad de comprar títulos y oportunidades que tienen los ricos gracias a los centros educativos privados. Al fin y al cabo, se trata de reforzar el apoyo a los que se quedan un poco atrás, pero también apoyar a los que más avanzan.

Jul 30

Hoy proseguimos desgranando las propuestas de Garicano para reformar la universidad, a pesar de que, gracias a Twitter, sabemos que Garicano ha decidido en el día de hoy explicar a los socorristas cómo deben hacer su trabajo para que puedan atenderle eficazmente si se diera el caso de que se ahogara mientras intenta aprender surf y, por lo tanto, imaginamos que en breve nos presentará un nuevo ranking de banderas escalado sobre 1.500 puntos que nos permitirá saber que si la puntuación del mar es de 983 tenemos un 0’7% más de probabilidades de surfear satisfactoriamente que si la puntuación fuese de 971, pero que a partir de los 1.000 puntos, dicha probabilidad decrece hasta un mínimo del 0’4% por incrementos superiores al 15% de dicha puntuación. Como es obvio, los economistas nos hacen la vida más fácil en su búsqueda de la eficiencia.

Sirva este sarcasmo para introducir el principal problema del análisis de Garicano: su total desconocimiento sobre cómo funciona la universidad española o su organización institucional. Estas carencias se revelan en su estilo literario de tintes marxista de Groucho, que le lleva a afirmar que (pág. 6) Es, en particular, la misión de la universidad pública puesto que es un servicio público, pero esto no conlleva equipararla a otros servicios públicos en cuanto a formas de contratación, financiación, etc. La autonomía universitaria debería ser muy amplia aunque las CCAA, en coordinación Estado, deben tener la capacidad de, en situaciones extraordinarias (incumplimiento de objetivos), propiciar fusiones o cerrar centros disfuncionales. Usar debidamente la autonomía universitaria requiere un cambio de mentalidad. Las universidades constituyen un servicio público y, por tanto, deberían estar más al servicio de la sociedad y menos de sí mismas. El público al que han de servir son los estudiantes y la sociedad en su conjunto, no los intereses gremiales dentro de la universidad, como desafortunadamente ocurre a menudo.

En primer lugar, la autonomía universitaria no debería ser muy amplia, porque ya lo es. Por el contrario, si propone la capacidad de intervención de las instituciones políticas sobre la universidad es un tema complejo que debería detallarse y argumentarse. En este sentido, sólo propone una medida concreta real (pág. 13):

El Consejo Social y Consejo de Gobierno debe ser sustituido por el Consejo de la Universidad, con 21— 25 miembros y con mayoría absoluta de académicos para garantizar la autonomía universitaria. Se propone que un 25% pueda ser nombrado por la Comunidad Autónoma para dar participación a la sociedad civil, pero con medidas (“anti Cajas de Ahorro”) que eviten todo tipo de injerencia improcedente: “la pertenencia al Consejo de la Universidad será incompatible con tener o con haber tenido un cargo político, empresarial o sindical en organismo público alguno de ámbito nacional, autonómico, provincial, municipal u otros, en los cuatro años anteriores. La aceptación de un cargo público de un miembro del Consejo implicará su cese inmediato”. El Consejo de la Universidad nombra al Rector, que responde ante él. El Rector puede ser un académico extranjero.

En un principio, imitar el board de las universidades norteamericanas no me parece una mala idea, pero esto no es una propuesta propia de un adulto. Garicano nos habla de un 25% elegido por las Comunidades Autónomas, pero se olvida de explicarnos cómo se elegiría al 75% restante. Es, ciertamente, propio de alguien muy perezoso crear un sistema de representación y olvidarte del 75% de los representantes. Por otra parte, tampoco especifica quién elegiría a ese 25%: ¿el gobierno autonómico o los parlamentos autonómicos? A título personal, preferiría una lista consensuada con el apoyo de 3/5 de la cámara autonómica y con el requisito de que los representantes tuviesen un título académico expedido por la universidad a la que van a supervisar.

Sin embargo, Garicano propone vaciar todavía más de contenido a los claustros del siguiente modo: Se propone que los Claustros sean mucho más reducidos, con 60— 70 claustrales para las universidades grandes y menos para las pequeñas, con un 80% de PDI, un 10% de estudiantes y un 10% de PAS. El Claustro es un órgano fundamentalmente consultivo, pero con capacidad de elevar propuestas al Consejo de la Universidad. Es difícil imaginar cómo los estudiantes van a importar más en la universidad con una presencia testimonial en el claustro, no se los incluye en el board y en los dos espacios de decisión los profesores titulares serán mayoría. Por lo tanto, si Garicano pretendía que los órganos de gestión no fuesen cuarteles de defensa de los intereses gregarios del cuerpo docente funcionarial, su propuesta va, precisamente, en ese sentido.

De igual modo, Garicano se olvida de explicarnos cómo se elegiría al Rector, aunque podemos suponer que el board haría un proceso de contratación pública y escogería a quién más le gustase. Es el sistema norteamericano y, sinceramente, puede funcionar mejor que el diseñado en la LOU del 2001, pero este nuevo Rector-Presidente tendría, teóricamente, grandes poderes ejecutivos como: El Rector debe tener mayor poder ejecutivo. Nombra a Vicerrectores, Decanos y Directores de Centro y ratifica, como ahora, la elección de los Directores de los Departamentos por los miembros de éstos. La única novedad sería el nombramiento directo de decanos, a pesar de que en la práctica las elecciones de la Junta de Facultad siempre las gana una lista única oficialista apoyada por el rectorado, porque nadie en su sano juicio querría tener un decano enfrentado al rector, porque eso significa cero promociones a catedrático, supresión de másters y fagocitación de las titulaciones propias por otras facultades. Es decir, nuestros actuales rectores ya disfrutan de los poderes que Garicano quiere otorgarles.

No obstante, Garicano cree que este Presidente-Rector ejercería con mayor integridad sus competencias gracias al sistema de incentivos diseñado por él mediante el sistema de financiación, porque para sobrevivir deberían puntuar en las casillas que Garicano ha preparado. El problema, empero, es que no es posible entender con detalle cómo funcionaría este sistema de recompensas. Nos dice (pág. 11): Financiación por objetivos, basada en su especialización y en una evaluación externa y objetivable de la universidad y sus centros. Perfecto ¿pero qué objetivos y cómo los medimos sin aumentar la burocracia? Pues sería esto.

Es necesario que un 20— 25% de la financiación dependa de resultados y revierta directamente en los departamentos y centros que los han generado. Establecimiento de incentivos económicos a los PDI de los mejores departamentos. En particular, la financiación debe seguir a la evaluación de los resultados de dos maneras:

o Resultados en investigación evaluados, como se ha dicho arriba, por criterios bibliométricos de impacto.

o Resultados docentes, medidos por la tasa de empleo de los graduados en los programas de la Universidad, medidos por los ficheros de empleo de la Seguridad Social.

Primer problema ¿quién hace las mediciones bibliométricas? Supongo que sería el grupo EC3 de la Universidad de Granada y amigos de… FEDEA y los chicos de Nada es Gratis, aunque también se da el caso que invitamos a uno de sus miembros a unas jornadas sobre bibliometría organizadas por Joves Investigadors y una de sus conclusiones fue que los indicadores bibliométricos no son una buena herramienta para decidir la financiación por sus sesgos. De hecho, hay disciplinas que carecen de indicadores bibliómetricos y si además unes la financiación a este indicador, provocas el efecto Campbell típico de las mediciones paramétricas (como te dan dinero por puntuar en X, te dedicas a puntuar en X para lograr más dinero y X ya no mide lo que originariamente se suponía que debía medir, porque ha distorsionado nuestra forma de trabajar). Cuando alguien apela con la autoridad que usa Garicano a la ciencia bibliométrica, revela que, simplemente, no sabe nada de bibliometría.

En segundo lugar, medir la calidad docente por la empleabilidad de los graduados es un absurdo repleto de sesgos y condicionantes que sólo a un economista con algún tipo de autismo formado por un autista de la Universidad de Chicago como Gary Becker se le podría ocurrir. Todo esto sin entrar a valor que necesitaríamos burócratas estalinistas que tuviesen acceso a la vida laboral de los antiguos estudiantes vía la Tesorería General de la Seguridad Social para decidir los fondos destinados a los departamentos (¿por cierto, de quién sería el mérito de que un graduado en Turismo tuviese trabajo, cuando en su formación intervienen más de diez departamentos y cuatro facultades en el caso de la Universitat de Valencia, pero en otras universidades sólo dependen de una facultad?). No se puede dudar que Garicano es un tecnócrata amante de la libertad, el orden espontáneo y el libre funcionamiento de un mercado hiperregulado y tasado por burócratas no estalinistas.

Esta obsesión por medirlo todo propia de los cuantitativistas alcanza el absurdo en Garicano (Nota: es curioso que los cuantitativistas sean mayoritariamente hombres. Me temo que esa necesidad de medirlo todo y compararse con los demás proviene de malos hábitos adquiridos durante la adolescencia, probablemente originados por una falta de autoestima derivada del hecho objetivo de descubrir una masculinidad expresada en centímetros por debajo de la media… pero quién sabe, puede que sea yo muy freudiano en estas cosas). Al final, nos viene a proponer (pág. 9) como grandes referentes los clásicos rankings:

Evaluación absolutamente externa de la calidad de la investigación de las universidades con arreglo a cuatro criterios, que no implican gastos especiales y que son sencillos de aplicar, pues todos los datos son conocidos y accesibles. Esto es esencial para que la evaluación se realice: pedir costosos refinamientos —que, además, no perfeccionarían nada— es propio de quien realmente no desea que la evaluación tenga lugar (como han mostrado muchos de las críticos a toda propuesta de evaluación). Aquí, como casi siempre, lo mejor es enemigo de lo bueno. Los cuatro criterios son:

1) Posición en los tres mejores rankings internacionales (ARWU de Shanghái, QS y Times Higher Education), así como otros rankings más detallados para el caso español que son consistentes con los tres internacionales (IVIE— BBVA).

2) Clasificación según los sexenios de investigación concedidos a su PDI.

3) Clasificación por proyectos de investigación, financiación externa obtenida, contratos, patentes, transferencia, innovación, doctorados de excelencia y similares.

4) Internalización: capacidad de atraer estudiantes y profesores en competición con otras universidades a nivel internacional.

En cuanto a la investigación de profesores individuales y departamentos, se desarrollarán rankings bibliométricos para evaluar la investigación de cada profesor y departamento dentro de su área.

En primer lugar, el ranking del IVIE tiene poco que ver con los tres anteriores, pero es que los tres anteriores tienen sus sesgos y no son precisamente neutrales u objetivos. Al respecto, esta gran entrada Nadie sabe de Shanghái, o el blog University Ranking Watch sobre el fraude intelectual y económico que son estos rankings (sí, se hacen para hacer dinero, no por amor al conocimiento). Como siempre, Garicano desconoce todas estas problemáticas (al fin y al cabo, cree en el test PISA, otro ranking que te dice si tu país es mejor que X… Cuántos problemas de autoestima arrastran los economistas tecnócratas, xD).

De hecho, todos estos rankings suelen dejar muy mal a las universidades alemanas, cosa que molesta mucho a los alemanes y hace que estén, como siempre, enfadados con el imperialismo anglosajón y con ganas de tener un imperio propio (las consecuencias de esta rabieta, por cierto, la sufrimos los países del Sur de Europa ahora). No hay que olvidar que universal significa anglosajón y que el inglés es un idioma internacional que no pertenece a ningún país y por eso España puede transformarse en una economía de servicios como Irlanda con la misma facilidad. No estoy bromeando, para lograr la internacionalización de nuestras universidades Garicano propone (pág. 15): Adaptar modelos de éxito en países comparables como Australia o Canadá, con políticas publicas integradas y favorecedoras de la internacionalización educativa como eje estratégico de desarrollo competitivo.

Como precisamente trabajo para una universidad norteamericana y doy mis clases en inglés, puedo asegurar que esto no es tan fácil por mucha voluntad que los tecnócratas estalinistas como Garicano quieran ponerle. Asimismo, que Garicano considere que Canada y Australia son países comparables a España… pues bueno, lo de siempre, que es un autista que no sabe qué idiomas se hablan en cada país.

Finalmente, Garicano hace otro alarde de indolencia cuando aborda el tema de la contabilidad de las universidades. Quiere medirlo todo, compararlo todo, aunque no dice ni por quién ni cómo y al tratar el tema más cercano a su disciplina, la contabilidad, nos dice (pág. 11): Es necesario un mejor conocimiento de los costes reales de las universidades (uso de contabilidad analítica). ¿No podías explayarte un poco más sobre esto? ¿Cómo unificar la contabilidad de todas las universidades? ¿Cómo fiscalizarla? No es posible que yo haya escrito más sobre el tema que tú, que eres professor en la LSE. En resumen, que Garicano no sabe de lo que escribe y no quiere hacer ningún esfuerzo en saber.

Sin embargo, eso no es lo más grave. Lo realmente preocupante es la ideología de Garicano, que se revela al afirmar (pág. 11): Tasas universitarias, reguladas por las CCAA en coordinación con el Estado, siguiendo el principio de que cualquier incremento de tasas debe ir acompañado de un incremento de becas que garantice la igualdad de oportunidades a quienes se lo merezcan y las aprovechen.

La igualdad de oportunidades no debe garantizarse a quién lo merezca y lo aproveche. La igualdad de oportunidades no se debe merecer, es un derecho ideal que debemos garantizar para que las personas puedan demostrar su valía. Si alguien afirma que la meritocracia es que los pobres válidos sí merecen una oportunidad, mientras que los pobres no válidos no, ya ha establecido una distinción en la valía, en el mérito (ex ante, que dirían los economistas) previa al teórico sistema meritocrático que debe determinar dicha valía o mérito (ex post, que dirían ellos). Es decir, ya han excluido y discriminado por razones previas y extemporáneas a grandes sectores de la sociedad de cualquier oportunidad de prosperar. Para resumir, Garicano, que eres un clasista y, sospecho, un racista, aunque, probablemente, ni te das cuenta.

Jul 28

Habíamos dejado al experto en reformas educativas Luis Garicano solicitando la barra libre en contrataciones del profesorado como remedio al mal del caciquismo universitario. En términos generales, la idea de Garicano se sustenta sobre la premisa que si se logra un adecuado alineamiento de incentivos positivos y negativos los departamentos tendrán un interés sincero en atraer a los mejores. Es la clásica reproducción del mercado que, mediante la libre competencia, logra una distribución eficaz de las recompensas y castigos. Obviamente, cómo lograr que el sistema educativo superior funcione como el mercado de bicicletas es algo bastante imposible y que el mismo Garicano reconocía al principio de su informe al admitir que el conocimiento era una especie de bien público. Por lo tanto, toda la propuesta de Garicano se sustenta sobre la pretensión de someter nuestra realidad a un mantra abstracto y absurdo, el mercado ideal perfectamente competitivo.

En teoría, podemos suponer que el caso empírico que más se aproximaría a ese ideal sería el modelo norteamericano y que, en el fondo, Garicano aspira a convertirnos en un remedo de los Estados Unidos. En este sentido, esto plantearía un grave problema porque las universidades norteamericanas responden a otra realidad completamente distinta que se ha conformado históricamente de una forma específica y, en consecuencia, su modelo no puede trasladarse a este país sin la presencia de un dictador tecnocrático con poderes absolutos que pudiese hacer tabula rasa con todas las leyes de este país y construir uno de nuevo desde la nada. Es decir, un estado totalitario que dejaría a los soviets en liberales anglosajones amantes del derecho consuetudinario.

Es evidente que Garicano desconoce por completo la historia de las universidades norteamericanas. Si no fuese así, conocería el famoso pleito de 1819 Dartmouth College v. Woodward cuya sentencia redactada por el juez Marshall del Tribunal Supremo (el auténtico padre del concepto de propiedad privada sin límites de los Estados Unidos) estableció que las universidades eran corporaciones privadas exactamente iguales a cualquier empresa privada y protegidas ante cualquier injerencia pública de tal forma que, por ejemplo, a los profesores universitarios no les asistía el derecho a la libertad de cátedra o de libertad religiosa. Es un detalle importante remarcar que los Estados Unidos de América ha sido y es el país occidental con menor libertad de cátedra por no decir, simplemente, que no existe, como sabemos todos los que trabajamos para una universidad norteamericana.

Por otra parte, su sistema de contrataciones se caracteriza por… el amiguismo, el clientelismo y la endogamia (¡sorpresa!), aunque el sistema está tamizado por el mercado. Es decir, si pagas un doctorado caro en una universidad considerada de prestigio tendrás trabajo, si no lo pagas no. El primer estudio sistemático realizado sobre la política de contrataciones ha demostrado que la productividad científica o la experiencia no importaban, sino que importaban los contactos hechos durante el doctorado en una universidad considerada de prestigio. Sorprende, por cierto, que Garicano desconozca dicho estudio, porque en el blog Nada es Gratis publicaron un buen resumen en español. Por lo tanto, si la libertad y autonomía total que propone Garicano en las contrataciones no impide el clientelismo en su país de referencia, es difícil imaginar que los resultados de aplicar dicha política en España podrían ser mejores.

En realidad, resulta complicado visualizar qué universidad española conoce Garicano y más aún si se ha molestado en leer las leyes que la regulan. Respecto de la carrera académica, nos dice (pág. 9) que Además, se deben restringir los contratos temporales a las figuras originalmente previstas (lo que se aplica, especialmente, a los profesores asociados transformados en los nuevos PNN ), establecimiento de plazas del tipo tenure track (por ejemplo, del programa Ramón y Cajal), siempre bajo el principio de promoción o salida (en inglés, ‘up or out’). Perfecto, la LOMLOU 4/2007 ya establece esas limitaciones para los contratos de asociado. El problema es por qué unos departamentos sí cumplen con dichas leyes y por qué otros departamentos no las cumplen. El problema es que los asociados dan 18 créditos de clase (más que los titulares) y cobran menos de 500 euros al mes y, por eso mismo, han sido empleados masivamente por los rectorados porque permiten aumentar la carga lectiva a un coste ridículo mientras se tiene a los titulares contentos. Esto, por cierto, es exactamente lo mismo que ocurre en Estados Unidos como sabemos todos los que, a diferencia de Garicano, sí nos importan estos temas y nos dedicamos profesionalmente a ellos. Sobre la situación de los asociados en USA se puede leer: Are Adjunct Professors the New Fast-Food Workers? o The Adjunct Revolt: How Poor Professors Are Fighting Back. Sobre la carrera académica en España mi informe de 2011: http://www.jovesinvestigadors.org/blog/wp-content/uploads/2013/07/Informe-PAD-Oficial.pdf

De igual modo, es ridícula la referencia a las plazas tenure track, porque ese modelo ya existe en España a imitación del anglosajón: Profesor Ayudante Doctor, Profesor Contratado Doctor y Profesor Titular (funcionario). De hecho, los contratos Ramón y Cajal siempre han estado sometidos al principio de promoción o salida. El problema real es que a la gran mayoría de RyC jamás se les ha permitido la promoción y se les mantiene durante años en limbos jurídicos y contractuales. Como siempre, Garicano no sabe de lo que habla.

En definitiva, que Garicano dice: hágase la justicia, pero no nos explica cómo se va a hacer y quién la aplicará, pero menos aún nos explica que cómo es posible que ya tengamos hechas esas leyes y muchos departamentos se las salten olímpicamente. Como tengo dos juicios pendientes con mi antigua universidad, puedo explicar rápidamente por qué se la saltan: porque casi nadie les lleva a juicio cuando incumplen la ley. Es así de simple, tenemos una buena ley que regula los conflictos de intereses en las comisiones de contratación y que podría limitar la proliferación de los casos de malas prácticas si los afectados denunciásemos. Es así de sencillo y difícil a la vez, como todos los problemas de este país. Por el contrario, con las propuestas de Garicano estaríamos completamente indefensos ante la arbitrariedad de los departamentos.

Por otra parte, la contradicción absoluta de Garicano dice que debemos hacer normas anti burocracia, pero todas sus medidas exigen de burocracia. Pide (pág, 10) Someter a evaluación a todo el PDI del sistema universitario, pero no nos dice por quién, ni con qué criterios ni con qué consecuencias, más allá de ampliar el número de sexenios. En la misma página propone Los procesos de elección del PDI deben valorar el conocimiento y la investigación, excluyendo cursillos vacíos, gestión y todo lo que no implique una mayor competencia del candidato en la materia de que se trate. La gestión no es conocimiento; valorarla como mérito para el PDI sólo sirve para que se genere más burocracia; pero se olvida de especificar de qué contrataciones habla. Si se trata de Profesores Ayudantes Doctores (el inicio teórico de la carrera), los méritos de gestión no se valoran (de nuevo Garicano pide algo que ya existe), mientras que si se trata de promociones a titular o catedrático se suelen puntuar los méritos de gestión porque, en caso contrario, nadie querría asumir las ingratas tareas de carácter burocrático. Si quiere proponer una carrera de burócrata universitario con poder de gestión académica que no sea académico, que lo proponga, aunque en ese caso no estaría pidiendo menos burocracia, sino más burócratas y gestores al igual que ocurre en el modelo norteamericano. Gestores “profesionales” que, como ocurre en Estados Unidos, cobrarían más que los profesores y terminarían transformando las universidades en sus negocios particulares para hacer caja disparando su endeudamiento hasta que las entidades quebrasen. En este sentido, sería interesante que Garicano nos explicase si realmente este es su modelo, porque, como veremos en la siguiente entrada, es del todo imposible ver qué modelo de universidad está proponiendo Garicano.

Jul 28

Luis Garicano es una persona de una ignorancia notable, aunque su formación como economista lo exonera de culpa, ya que su amor por la división del trabajo en pos de la eficiencia permite considerar la acumulación de conocimientos en otras áreas como una simple pérdida de tiempo. Sin embargo, resulta difícil comprender por qué un especialista no especializado en temas de política educativa escribe tanto sobre reforma educativa. Uno imagina que en Ciudadanos no tienen a nadie más que pueda ocupar este papel, pero después de leer el informe (http://estaticos.elmundo.es/documentos/2015/07/27/educacion_ciudadanosdos.pdf) es imposible que no tengan a nadie capaz de escribir mejor que Garicano. El texto, simplemente, es infumable y produce rubor de tanto lugar común y tautología vacua. Empieza de esta forma (pág. 2) definiendo el sistema del conocimiento:

El sistema del conocimiento (universidades, centros de investigación, etc.) contribuye al crecimiento y bienestar social de tres formas entrelazadas:  

En primer lugar, en formar un capital humano cualificado y generar y diseminar el conocimiento que posibilita a un país adaptar nuevas tecnologías, formas organizativas, etc.; es decir, desarrollarse como sociedad democrática avanzada en la sociedad global del conocimiento.  En segundo lugar, en enriquecer la sociedad del conocimiento, generando nuevas ideas y conocimientos. En tercer lugar, en permitir a España ser competitiva en la sociedad global del conocimiento, caracterizada por una gran movilidad de las ideas y las personas que las generan.

En primer lugar, entrelazar conocimiento, progreso material y democracia es simple wishful thinking u optimismo liberal. Puede quedar bien en un panfleto político, pero no son argumentos. El problema es que escribir enriquecer la sociedad del conocimiento, generando nuevas ideas y conocimiento demuestra que carecemos por completo de cualquier talento literario y, por lo tanto, nuestros manifiestos políticos sólo podrán producir carcajadas. Las que soltamos cuando volvemos a leer en la misma página:

Una ‘política del conocimiento’ también debe tener en cuenta otra ‘complementariedad’: todo conocimiento tiene retornos privados y sociales. Quien los adquiere mejora sus capacidades profesionales, sociales y humanas, es decir, hay un beneficio privado pero también un alto retorno social, dado que no solo se obtiene el conocimiento sin que su adquisicion implique detrimento para los demás (es no—rival), sino que es más fácil adquirir y desarrollar conocimientos cuando uno está en un entorno donde otros adquieren y desarrollan conocimientos parecidos. Es precisamente esta preponderancia del retorno social la que impide tratar el conocimiento como bien privado, para el que la asignación de mercado es eficiente. De hecho, esto ha llevado a muchos países no solo a reconocer la necesidad de apoyar con recursos públicos ‘el sistema del conocimiento’, sino a tratarlo como un ‘sector público del estado’ (en el peor de los casos, del gobierno). Esta injustificada identificación (servicio público = sector público) ha sidola opción predominante en la Europa continental en el Siglo XX.

Alguien debería explicar a Garicano que para cualquier persona que no haya sido formada en la Universidad de Chicago bajo la supervisión del economista demente Gary Becker el conocimiento es y ha sido siempre un bien público. Es más, a nadie excepto a aquellos que sufren de sus mismas patologías podría pasársele por la cabeza que el mercado es capaz de asignar eficientemente el conocimiento. En definitiva, que en la primera página de su informe Garicano ya ha logrado demostrarnos que es un economista ignorante completamente aislado del mundo en el que vive carente de cualquier estilo literario o atisbo de inteligencia. Es todo un record.

Por otra parte, Garicano considera que (pág. 3) La España democrática ha seguido el modelo europeo continental del ‘sistema público del conocimiento’ pero con importantes debilidades en comparación con Francia o Alemania, tanto en tradición científica y universitaria (la Ilustración fue una excepción pasajera en España) como en inversión pública. Es curioso ver este relato del atraso español para ahorrarnos hablar del franquismo, su represión (tener un tío abuelo ministro franquista sí importa) y nuestra transición a la democracia. Todo viene del siglo XVIII, no busquen culpables entre nuestros abuelos (Gari, cariño, léete de una vez mi paper y deja de hacer el ridículo cuando hablas de Historia de España: http://hhs.sagepub.com/content/28/3/51) De todas formas, ahora que tenemos identificada la causa del problema del sistema universitario español, podemos analizar sus propuestas para arreglarlo.

Lamentablemente, es una recopilación de quejas o lugares comunes muy propias de los cuñados que todo lo resuelven. La solución sería (pág. 7) Eliminando la omnipresente y estalinista burocracia universitaria, los mal llamados “controles y comisiones de calidad”, las infinitas necedades sobre la “innovación educativa”, etc. El actual sistema universitario es un ejemplo perfecto de sistema híper— regulado y, por tanto, muy poco eficiente. Las propuestas deben rebajar considerablemente el nivel de reglamentación e intervencionismo universitario en todos los campos: reconocimiento de títulos, desaparición de la mayor parte de las atribuciones de la desastrosa ANECA , medidas anti— burocracia, implantación de criterios ex— post frente a ex— ante, simplificación y “desbaremización” de la provisión de plazas de PDI , facilidades de intercambio, movilidad, completa internacionalización del PDI. He trabajado más de 10 años en la universidad y no sé exactamente qué es eso de la burocracia estalinista, más allá de una tontería escrita por un tonto. Por otra parte, llamar necedad a la innovación educativa es el típico exabrupto que el profesor que se cree inteligente te suelta en una de esas cenas en las que no has podido elegir el comensal que se sienta a tu lado. Por lo tanto, se me escapa de toda comprensión cómo Garicano ha podido incluir esa coletilla si su propósito no era buscar la astracanada y el aplauso de los machitos que siempre gustan de burlarse de la pedagogía y otras tareas propias de mujercitas. En pocas palabras, que a Garicano se le escapan con estos tics cierto trasfondo autoritario, machista y carpetovetónico (al final, tener un tío abuelo ministro franquista sí importa).

Sin embargo, resulta inexplicable que cargue contra la ANECA sin dar razones y argumentos. Es más, cuando los aporta están mal (pág. 10): Supresión inmediata de la actual ANECA como agencia de acreditación para las universidades públicas, salvo en la vía de la contratación permanente por las universidades y sólo si éstas así lo decidieran. Y, entretanto, modificación más urgente aún del baremo de 2007 y de sus manifiestas deficiencias. El párrafo es incomprensible: ¿la ANECA continuará como agencia de acreditación para universidades privadas?, ¿Qué son las vías de contratación permanente: contratado doctor o titular? ¿Cuál es el baremo de 2007 que debe modificarse y, más importante, cómo debe modificarse? Sin entrar a valorar que ya se han modificado varias veces los baremos de la ANECA. Finalmente, ¿qué son las manifiestas deficiencias? Sinceramente, esto no es serio ni propio de un profesor universitario y, menos aún, si lo es en la LSE.

No obstante, la parte más ilustrativa es su referencia a la “desbaremización” de las contrataciones. Es decir, eliminar cualquier garantía pública que a día de hoy existe y fomentar la barra libre y la discrecionalidad. No tengo dudas que así combatiremos la endogamia, como prueba la política de contratación de su querida y llena de amigos y colegas UC3M. Evidentemente, esto no es la solución, sino la causa del problema, pero esto lo trataremos con más detalle en las próximas entregas.

NOTA: Ahora soy profesor asociado en Teoría e Historia de la Educación por la Universitat Jaume I de Castellón. Ergo, un maldito experto en la materia con credenciales académicas, xD

Historia versus Economía