2013Archive

Dec 12

La publicación del último informe PISA ha provocado una serie de reacciones críticas que ponen el énfasis en la inadecuación de usar enfoques econométricos para evaluar los sistemas educativos. Una línea de argumentación seguida en este blog y que caracterizaba mis participaciones en NeG antes de ser censurado. Destacan a este respecto el artículo del Profesor José Saturnino Martínez en el diario.es La Historia en PISA, cuyas frases finales debería incorporarlas a este contrablog: para explicar los rendimientos educativos presentes, hay que tener en cuenta las tradiciones culturales y la Historia, una de las muchas disciplinas que no evalúa PISA. Además, el mismo Ignacio Escolar en el diario.es volvía sobre este tema a partir de unos gráficos elaborados por el Profesor Manuel Illueca con el artículo No es la ley educativa, es la desigualdad y la historia.

Es evidente que los investigadores más críticos con el reduccionismo economicista nos estamos rearmando intelectualmente y hemos decidido en distintos lugares y al mismo tiempo presentar una batalla en la opinión pública para evitar que el pseudoconsenso autovalidado de los economistas se extienda a otros ámbitos de conocimiento y aumente el daño social que produce. Como es lógico, esto no podía más que despertar el malestar del Profesor Antonio Cabrales, acostumbrado a tener como interlocutor científico al hijo de 13 años de uno de sus colaboradores. Por esta razón, ante un artículo resumen sobre las críticas a PISA escrito por el periodista de El País J. A. Aunión, una persona que sí sabe sobre el entramado institucional de nuestro sistema educativo como puedo dar fe por nuestros contactos con él desde la FJI, el Profesor Cabrales escribía:

Voy a comenzar con un pequeño paréntesis, de muy tenue relación con el resto del artículo, aprovechando que mencionamos PISA. No entiendo la complacencia que muestran algunos comentaristas porque estamos cerca de la media en PISA. Es una barbaridad. Primero, como ya ha mostrado Hanushek cada 50 puntos de PISA es un punto más de crecimiento del PIB, luego el que los franceses dejen todo ese dinero encima de la mesa no debe consolarnos. Pero hay más, la economía está muy globalizada, y nuestras empresas no compiten sólo con las francesas (que además se puede permitir algo más de relajación porque son más productivas) sino con todo el mundo. Y si somos cada vez menos productivos con respecto a los asiáticos nuestros salarios relativos tendrán que bajar respecto a los suyos. La única solución a eso es tener más capital humano. Y sin embargo ellos (y otros como los polacos) no paran de mejorar y nosotros a lo nuestro, a estar pegaditos a la media. No se preocupen, igual así las fábricas vuelven de Asia a España. A salarios asiáticos, claro.

Y tampoco es verdad que los exámenes de PISA no sirvan para sacar conclusiones sobre qué políticas funcionan. No tienen la llave mágica, claro, pero dan muchas indicaciones útiles para un reformista serio, como se puede ver aquí por ejemplo. Disculpen el exabrupto, pero es que el artículo de El País que les comento me dejó irritadísimo. Como ya he dicho muchas veces si este argumento de que vamos bien porque estamos cerca de la media (pero por debajo) lo usáramos en un estadio de fútbol, volvíamos a casa en ambulancia. Pero, claro, la diferencia es que el fútbol es algo importante.

En primer lugar, la comparación entre los resultados de PISA y la liga de fútbol es una ignoratio elenchi no admisible en un académico. De hecho, yo suspendería a cualquier alumno de último año de grado por utilizarla en un trabajo. El fútbol es un deporte y, por eso mismo, una competición o conflicto reglado. Todos no pueden ser los primeros, mientras que en educación todos pueden ser los primeros, porque no se reparten bienes escasos (esos vicios con el equilibrio general les impiden ver la realidad señores economistas). Pero, además, el fútbol no es estrictamente un juego de suma cero y se podría dar el caso de que todos los equipos estuviesen en la media y no hubiese desviación estándar. Todos los equipos podrían empatar todos los partidos a 0 goles y, les prometo, que un final de liga en esas condiciones entusiasmaría a los seguidores de los equipos pequeños y sus directivas. Por lo tanto, también es falso que ese argumento provocase la ira de las aficiones de todos los clubs de fútbol. Sirva este análisis para demostrar que el profesor Antonio Cabrales argumenta y piensa, en términos generales, de forma inadecuada y con una gran desconexión con la realidad.

Sin embargo, más interesante es afirmar usando a Hanushek que 50 puntos más de PISA es un 1 punto más de crecimiento del PIB. En anteriores ocasiones, comprobé que Cabrales usaba a Hanushek como fuente de autoridad, pero después leía los artículos presentados y comprobaba que Hanushek era el típico académico norteamericano tramposo. En la introducción decía que iba a demostrar X, después seguías leyendo y en la página 20 te decía que no tenía suficiente evidencia empírica para demostrar X, pero en las conclusiones te volvía a repetir que X había quedado demostrada con el nivel de evidencias empírica disponible. Desde ese momento, decidí no volver a leer a Hanushek, porque es un tramposo en busca de popularidad, fama y recursos que no dudará en falsear o distorsionar sus investigaciones para lograr sus fines. En definitiva, otro caso de stevenpinkerismo.

No obstante, es más interesante demostrar que esa afirmación es otro caso de mala ciencia fundada en una nula epistemología. Los resultados de PISA no son relativos, son absolutos. De hecho, gran parte de su complicación metodológica es construir una medición universal numérica de las comprensiones de lectura y capacidad matemática. Por el contrario, si bien el PIB refiere una actividad económica mesurable, un punto de PIB es una unidad relativa, significa un 1% sobre el total que varía de un país a otro. Los 50 puntos del informe PISA no varían de un país a otro, mientras que ese 1% sí. Por mucho que haya correlación, en este caso no puede haber causalidad. No tiene ningún sentido emplear argumento, más allá de demostrar la propia ignorancia y limitaciones heurísticas. Todo esto sin entrar a valorar cómo se distribuyen esos 50 puntos de más en PISA y cómo influye la variancia de los resultados de PISA. ¿Una sociedad en la que la riqueza es inversamente proporcional a las capacidades cognitivas es más eficiente que una sociedad en que las dos cualidades están correlacionadas? ¿Nos quiere decir el Profesor Antonio Cabrales que el libre mercado mediante la meritocracia logrará equilibrar dichas variables y alcanzar el óptimo de Pareto social? ¿No puede ser que esos tests sirven para demostrar científicamente que existe esa correlación y, en consecuencia, nuestro orden social es el más justo? ¿El mérito se construye socialmente o es una cualidad objetiva, innata y visible para todos?

Finalmente, esta afirmación Y si somos cada vez menos productivos con respecto a los asiáticos nuestros salarios relativos tendrán que bajar respecto a los suyos. La única solución a eso es tener más capital humano vuelve a ser de traca y cualquier estudiante, incluso de primero del Grado de Turismo, que me la incluyese en un trabajo tendría una mala calificación. ¿Quiénes son los asiáticos? ¿Los chinos, los hindúes, los japoneses, los persas, los rusos…? Un universitario no puede escribir con esa imprecisión y dejes racistas. No es admisible y da grima. Por otra parte, ¿cómo compiten estos asiáticos? La mayoría devalúan sus monedas a pesar de tener una balanza comercial favorable. ¿Qué tiene que ver esto con los sistemas educativos? ¿Me pueden explicar cómo la falta de una teoría coherente sobre el mercado internacional y el valor monetario de la ciencia económica repercute en el dictado de políticas educativas? ¿Si ustedes no son capaces de lograr que el mundo real funcione según la lógica de sus axiomas, eso significa que ustedes deben imponer su modelo de un sistema educativo de mercado para lograr qué? ¿Una devaluación del euro o una revalorización del yuan, de la rupia o del yen? Sinceramente, ustedes culpan al mundo y a la sociedad de la falta de correspondencia con sus modelos matemáticos. La culpa no es de los modelos, es de la realidad por no encajar. La culpa siempre es de los otros, jamás de los economistas

NOTA: En anteriores posts, había expresado mis dudas sobre los sesgos ideológicos del Profesor Antonio Cabrales, sesgos que escondía y que apuntaban a que se trataba de una persona formada en unos los valores próximos nacionalcatolicismo. No me equivocaba, en una entrevista realizada para Religiónenlibertad (http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=18051) en 2011, expresaba abiertamente su simpatía para la educación segregada por sexos, al respecto de Educación por la Ciudadanía afirmaba que Pedagógicamente innecesaria y con un potencial de manipulación ideológica elevado. El coste-beneficio de las posibles cosas buenas (aprender la Constitución o a no tirar papeles en la calle) no compensa. Particularmente cuando esto se puede y debe enseñar en todas las asignaturas y, finalmente, era contrario a la inmersión lingüística. Todo sin prejuicios ideológicos y demostrado con ciencia neutral de la buena.

Dec 07

Antonio Cabrales insultando a Mario Bunge

Posted in Consenso, Economía neoclásica, Educación, Epistemología, Integridad, NeG, Comments Off on Antonio Cabrales insultando a Mario Bunge

En NeG hace unos días reseñaron el libro del Profesor José Luis Ferreira (quien no quiso participar en un amigable intercambio de impresiones sobre epistemología hace unas semanas) Economía y Pseudociencia. En esta ocasión, el Profesor Antonio Cabrales, (el académico que gusta de publicar reseñas de su libro escritas por el hijo de 13 años de otro miembro de NeG, pero olvida comentar el detalle) tuvo la decencia de comentar que Ferreira es compañero y amigo suyo (creo que no hay nada sometido a más varianza en este universo que la honestidad de NeG). Esto es importante, porque hasta ahora todas las reseñas publicadas, excepto la de Juan Ramón Rallo, han sido elogiosas y escritas por amigos de Ferreira que olvidaron comentar este detalle en sus textos, como el Profesor Diego Moreno (éste se olvido incluso de decir que presentaba el libro) o el Profesor Juan Ignacio Pérez, el divulgador de la ciencia que no necesita una definición para la ciencia y consideraba que soy lego en la materia. En definitiva, rigurosa promoción académica propia de la ciencia de la buena.

No entraré en la valoración del libro. Todavía no lo he leído y estoy esperando poder mandar la reseña a alguna publicación especializada en Historia de la Ciencia, pero sí referiré el debate epistemológico que se desarrolló en Neg, ya que el Profesor Antonio Cabrales hizo gala de sus modales (estimado profesor, durante mi época de estudiante, trabajé en una discoteca y le puedo prometer que los porteros eran menos agresivos que usted y tenían más modales y educación. Se lo comento porque, si algún día se replantea cambiar de oficio, le aconsejo la banca de inversión, porque en ese sector sabrán hacer buen uso de su falta de empatía). Ante las críticas de Sopmac Leuman, que fueron editadas por NeG, Antonio Cabrales contestó:

Parece evidente que nos gusta copiar a los americanos en las barbaridades. Jorge tiene razón, hay ejemplos de otros campos. Un 40% de los americanos no cree en la teoría de la evolución porque contradice sus creencias en el significado literal de un libro sagrado. Y en algunos estados son mayoría y en las escuelas los profesores de biología tienen que enfatizar que la evolución es una “teoría” y que hay otras. Y cuando alguien, como mi coautor, el biólogo Steve Rissing, dice en público que es un disparate científico le acusan de querer evitar el pluralismo científico.
http://www.nytimes.com/2007/05/19/education/19board.html?pagewanted=print&_r=0
Algunos supongo que preferirían que nos dedicáramos a la exégesis de textos sagrados y, sobre todo, que nadie hiciera caso para seguir como siempre. Yo, mientras pueda, prefiero seguir enseñando la “teoría” de la evolución (con énfasis en “teoría”, no sea que vengan los censores de verdad y nos cierren el blog).

Es divertido ver la preocupación del Profesor Antonio Cabrales por si le aplican la censura a su blog, cuando ellos aplican sistemáticamente la censura a todo los que osan discrepar y, especialmente, si tienen buenos argumentos. ¿Estimado Profesor, algún día pedirán perdón por los insultos proferidos por Juan de Mercado en su blog contra Economistas Frente a la Crisis o por los insultos del Profesor Jesús Fernández-Villaverde a los historiadores españoles y la consiguiente censura a mis réplicas? Me temo que no, porque ustedes han asimilado que el camino hacia el éxito es el empujón y la violencia contra los débiles, que pisando las cabezas de quién está abajo y lamiendo el trasero del que está arriba se triunfa y, por eso mismo, forzarán su máquina ideológica hasta que todos asumamos que ese comportamiento sociopático es el óptimo social.  No obstante, Sarte, le replicó:

Antonio, tienes razón el creacionismo como el liberalismo económico son teorías acientíficas que se extienden con mucha preocupación, cuantas veces no hemos oido:

– la economía de un estado es como la de una familia, si te endeudas, tienes que recortar para pagar mejor tu deuda, o su versión sofísticada la teoría de la equivalencia ricardiana…

– el paro es resultado de los altos salarios, ya que se un salario más bajo crearía más empleo, al equilibrar entre empleo y cantidad el mercado. Ergo, Bajemos salarios para crear empleo

– en una economía sin posibilidad de depreciar la moneda, lo mejor es una devaluación interna de salarios, porque equivale a una devaluación del tipo de cambio…

No he leído el libro, ni he encontrado un índice más allá de reseñas generales, para conocer su contenido, pero seguro que tratará de este tipo de cosas, las que krugman llama la economía vudú,. no es así, Antonio?

Y la réplica del Profesor Antonio Cabrales fue: En realidad no. Tus prejuicios, asi como tu incapacidad para leer un libro, te delatan. Estimado Profesor Antoni Cabrales, ¿a quién delatan esas palabras? ¿A un peligroso agente comunista que merece ser denunciado a la DINA para que el debate científico pueda proseguir sin desagradables interrupciones? ¿Podría explicar usted sus palabras, porque a mí, como académico, me preocupan? No sé qué esquema mental tiene usted en la cabeza, pero parece propio de la Guerra Fría. No soy capaz de comprender qué significa aquí “delatar”, a no ser que usted se perciba a sí mismo como un espía, como un agente encubierto, que engaña a los demás para ganarse su confianza y después traicionarlos. ¿Está sufriendo un mecanismo psicológico defensivo de proyección de intenciones? Es muy propio de los sociópatas y paranoicos creer que los demás tienen sus mismas intenciones (cree el ladrón que todos son de su condición) y justificar de ese modo su propia patología. ¿Le ocurre esto? Tampoco veo los prejuicios, veo que Sartre discrepa de usted. ¿Es que ya han prohibido la discrepancia? ¿Es que usted determina qué es un juicio, qué es ciencia y qué es un prejuicio? ¿Cree que tanta soberbia y arrogancia es propia y adecuada para un académico? ¿Cómo tratará usted a un predoc o a un estudiante? ¿Puede la sociedad confiar en alguien así para concederle este tipo de responsabilidades? Sinceramente, después de ver que publicaba la reseña de un niño de 13 años, mi respuesta sólo puede ser: alguien así no merece ocupar, como mínimo, ningún puesto docente en una institución pública. Pero sigamos, porque Luis comentó:

Pues hablando de pseudociencias, el filósofo de la ciencia Mario Bunge (un hombre que además de ser filósofo tiene formación en una ciencia tan dura como la Física, por cierto) dice que la teoría económica estándar no es sólo una pseudociencia, sino que además es la más peligrosa, “porque sustenta las políticas económicas de los gobiernos conservadores y reaccionarios, que son enemigos del bienestar de la gente común”. La verdad es que hay cada vez más gente refractaria a las cosas que se dicen en sitios como este.

Y la respuesta del Profesor Antonio Cabrales fue: Da la sensacion de que Bunge decidio dedicarse a la filosofia porque es muy cansado demostrar lo que uno dice con la logica o los datos y prefiere dar rienda suelta a sus prejuicios sin el mas minimo rigor. Aquí es obvio que un prepotente ignorante como Cabrales no tiene ni idea de quién es Bunge. En su absoluto desprecio hacia la epistemología o el conocimiento en sí mismo, escribe esa tanda de idioteces sin rubor y reparo. Estimado Cabrales, Bunge ponía en aprietos a Popper y a Kühn. Inteligencia lúcida y profunda como pocas, hombre de honestidad, decencia y bondad inquebrantables, que sufrió y fue recto porque, como Kant, sabía que todo conocimiento implica un deber moral no merece ver cómo tu ignorancia y brutalidad se juntan con su nombre. Discrepo en muchos temas con Mario Bunge, él es un realista en epistemología y yo, en cierta medida, un constructivista, pero jamás osaría usar esa displicencia ofensiva con él. Para que se entere, Profesor Cabrales, Mario Bunge es rigor, por eso no es un economista que se cree un físico por usar modelos matemáticos y por eso sabe que la pretensión científica de la economía es un fraude. Pero el debate continuaba, Luis contestaba:

Bueno, Bunge ha escrito un poco sobre pseudociencia, es decir, que algo sí sabe del tema. No obstante, si alguien cree que Bunge no sabe suficiente Economía ahí está Joseph Stiglitz, cuyo capítulo 9 (“Reforming Economics”) de su libro “Freefall” es simplemente devastador. Y nadie puede negar que Stiglitz sí sabe algo de Economía.

Y respondía Antonio Cabrales: Efectivamente, Stiglitz sí que sabe algo. Tanto es así que su libro de texto, que aún sigue editándose, supongo que porque está de acuerdo con lo que dice ahí, es casi idéntico al de Mankiw! Luego, como es habitual en cualquier ciencia, hay discrepancias, algunas muy estridentes, que se van asentando sobre la base de la evidencia.

Su final de que hay discrepancias, algunas muy estridentes, que se van asentando sobre la base de la evidencia, es de traca. ¿Y usted es una autoridad en el campo de la economía? ¿Usted, que sólo sabe escribir payasadas cuando se trata de epistemología, puede ser capaz de desarrollar una investigación académica? Sinceramente, lo dudo. Si no sabes epistemología, no se puede investigar. Deje de repetir y copiar los métodos empleados por economistas más prestigiosos que usted con la falsa esperanza de que así hace ciencia y fórmese un poco. Y sea más respetuoso con los mayores, aunque, como imagino que Mario Bunge no es un jovencito que pueda defenderse, su credo moral justificaría incluso que lo asaltásemos para robarle la pensión, ya que eso maximiza nuestra utilidad marginal.

POSCRIPTUM (11/12/13): El debate Luis y Antonio Cabrales prosigue. Afirma el primero: Dicho de otra manera, que a Stiglitz le mueve la ideología. Lo que significa que a los no-críticos no les mueve ninguna ideología sino sólo la Ciencia (con mayúscula, obviamente). La triste verdad es que habrá que publicar muchos más libros como el reseñado para convencer a la gente de que no hay ninguna ideología detrás del mantenimiento de ideas como la ley de Say, que la economía tienda al equilibrio, que todo el mundo pueda ser simultáneamente exportador (o ahorrador) neto, la primordial importancia económica de asuntos tales como la legislación laboral o los costes de transacción o las teorías tradicionales sobre la formación de precios.

Responde Cabrales: No señor. Lo que digo es que Stiglitz está de acuerdo con el 99% de lo que decimos los economistas, a menos que en sus libros de texto publique cosas con las que no está de acuerdo. Y fíjese, no se que es la ley de Say, ni me importa mucho. Y es una tautología que no todo el mundo puede ser exportador neto, y me extraña que haya visto un disparate así en ese blog. Lea un poco de economía antes de criticar a los economistas, por favor.

Estimado Profesor Cabrales, un manual de economía es una simplificación de un enfoque teórico, la llamada ciencia económica, que es un reduccionismo. Es una obra de orientación para adquirir el instrumental conceptual necesario para entender y estudiar la realidad. No es la realidad, no es una verdad revelada, no es un dogma, no es la Biblia o el Corán. Sé que lo enseñan cómo si fuese un texto sagrado y que sus estudiantes lo memorizan de ese modo, porque veo lo que ocurre en las Facultades de Economía, donde licenciados en matemáticas que entraron en un departamento de economía enseñan ciencias sociales sin haber hecho o estudiado nada relacionado con las ciencias sociales. Por lo tanto, la coincidencia en esos manuales no prueba nada, pero que usted use esa coincidencia prueba que usted no tiene ni idea de epistemología, de Filosofía de la Ciencia o de cómo se investiga en las “Ciencias Sociales”.

Dec 06

En NeG invitan a la Asociación de la Economía de la Salud a escribir una serie de artículos sobre la reforma de nuestro sistema nacional de Salud. Como es obvio, podemos esperar lo peor. La primera entrega sólo tenía el objetivo de presentarse y para lograr tal fin han redactado un documento antológico de neolengua. Merece la pena leerse para comprobar como se puede escribir mucho con tono académico con el propósito de esconder nuestras intenciones. Destaco párrafos con negrita más mis comentarios críticos:

“La salud es uno de los pilares donde se apoya el bienestar de los individuos y las sociedades. Desde la perspectiva individual, aunque disfrutar de buena salud no es condición suficiente para alcanzar o mantener un alto grado de bienestar, en términos generales, es condición necesaria como lo muestran distintos estudios sobre salud, felicidad y satisfacción de los individuos realizados en los últimos años. […]

La sanidad es el servicio público más utilizado y valorado por los ciudadanos y el que consideran que más justifica los impuestos que pagan. Ahora bien, al mismo tiempo los ciudadanos también manifiestan [¿Dónde manifiestan esto?] que es aquel del cual se hace peor uso y el que tiene mayor margen de mejora. Ello es congruente con la identificación de rigideces y problemas de adaptación del sistema a un entorno que ha cambiado sustantivamente, y en el cual la negativa en el pasado a acometer reformas compromete seriamente su capacidad para responder a cambios demográficos, tecnológicos y sociales, en suma, su solvencia en los años próximos.

La Junta Directiva de la Asociación de Economía de la Salud (AES),[1] ha invitado a socios de AES con reconocida experiencia en diferentes áreas a tomar el pulso del SNS, a valorar los cambios introducidos por iniciativas legislativas recientes, y a proponer medidas de reforma fundamentadas en los análisis de la economía de la salud. La reflexión, fundamentada en pruebas y bibliografía contrastadas [¿Bibliografía contrastada? Se me escapa este concepto], se articula sobre cuatro grandes ejes: la financiación y la cobertura pública; la organización de la asistencia sanitaria;  las políticas de salud; y  el buen gobierno de la sanidad.

El punto de partida es reconocer que el Sistema Nacional de Salud (SNS) está siendo uno de los estabilizadores sociales clave en España para que la crisis económica no derive en una crisis social de gran magnitud [Imagino que en el sillón de su casa están ustedes muy calentitos, pero lamento comunicarles que ya sufrimos una crisis social de gran magnitud si no entendemos perder tu casa como un simple contratiempo]. El que los ciudadanos tuvieran acceso, hasta hace poco tiempo, prácticamente universal [Dejar a los sin papeles sin cobertura sanitaria es un tema menor entiendo] a la sanidad pública es un logro y un derecho, pero además es un elemento de desarrollo, progreso, crecimiento, cohesión social y de protección de la salud que está mostrando todo su valor en los momentos más duros de esta larga crisis.

El contrato social establecido entre los ciudadanos y sus representantes y entre los profesionales sanitarios y sus pacientes es sólido y cualquier duda sobre él debería exponerse a un intenso debate social [A eso, me temo, os dedicáis]. Ello no implica que el sistema sea inmutable y que no pueda estar sujeto a cambios. En un contexto de ingresos públicos reducidos y con escaso o nulo margen para incrementar la deuda, un imperativo del que será difícil escapar es lograr un mejor desempeño con menos recursos. Pero ello no será posible si continuamos aplicando los mismos criterios con menos recursos. Menos de la misma manera conllevará indefectiblemente una erosión en la calidad del sistema y en nuestras condiciones de salud. Por ello, se necesitan nuevas reglas y prácticas que afronten los problemas presentes y los retos futuros que aguardan al SNS.

La solvencia del SNS y la posibilidad de desarrollar políticas de salud intersectoriales que amortigüen los efectos de la crisis económica sobre la salud de los ciudadanos pasarán necesariamente por conjugar la gestión eficiente de los recursos y la mejora simultánea de la equidad de las políticas implantadas. Para ello, condiciones necesarias, aunque no suficientes, serán apoyarnos en las fortalezas de nuestro sistema, pero también eliminar bolsas de ineficiencia, aprender de experiencias ajenas aplicándolas con inteligencia y realismo en nuestro medio, apelar al liderazgo y compromiso de los profesionales sanitarios y favorecer la participación ciudadana, tomar decisiones informadas y cultivar la evaluación de nuestras políticas. […]

La publicación de este documento no agota su recorrido puesto que no puede considerarse en ningún caso como una obra acabada, sino como una primera versión de un documento de trabajo orientado a alentar un debate razonado y abierto con participación de expertos, personas interesadas y ciudadanía, en general. Debate dinámico y flexible en función de los avances en el conocimiento y de la situación económica y social, con cabida a opiniones dispares dado la multiplicidad de posicionamientos e intereses de los distintos agentes implicados, pero siempre dentro del marco de la reflexión y discusión razonada, basada en el respeto [Claro, ustedes no censuran e insultan] y fundamentada en el conocimiento.

 [1] Entre los fines de AES se encuentra: (a) el contribuir a la mejora de la salud y de los servicios de atención sanitaria para el conjunto de la población, a través de las aportaciones del conocimiento científico; (b) el impulsar el debate en torno a alternativas que persigan la eficiencia y equidad en los sistemas de salud, para que repercutan en el bienestar general de la sociedad y favorezcan la sostenibilidad del sistema; (c) el promover el buen gobierno de los sistemas de salud, potenciando el desarrollo efectivo de las políticas de salud y la rendición de cuentas a la sociedad; y, (d) fomentar una cultura de evaluación en el conjunto de los sistemas de salud, abarcando desde el nivel de las políticas a la gestión clínica, entre otros.”

En consecuencia, nos encontramos con una voluntad programática de transparencia y rendimiento de cuentas. Perfecto, vamos a la web de la AES y buscamos su lista de Socios protectores. ¿Qué encontramos? Pues que no hay lista. Tenemos carteles publicitarios  que se reproducen cada dos segundos de distintas entidades y, principalmente, farmacéuticas (¿El concepto conflicto de intereses escapa a estos economistas?). Nos contestarán que estos socios no pagan mucho, 900 euros al año más IVA y que eso no condiciona su trabajo. Pero, claro, estas empresas también contratan profesionales como los asociados en la AES. En este punto, si usted sigue dudando por si hay conflicto de intereses es aconsejable recordarle que es un comunista asesino de niños que merece ser expulsado de la esfera pública o un ignorante irracional incapaz de comprender el consenso científico. Así pavimenta NeG el debate académico.

 De todas formas, como soy un historiador especializado, entre otras cosas, en historia de la sociabilidad académica, me pregunto cómo surge esta iniciativa, cómo se agrupan economistas y doctores para promover el ahorro de salud (eso es lo que significa el título de su entidad). Es más, soy el secretario de Joves Investigadors, formo parte de esa sociedad civil organizada (y no tenemos socios protectores. Pagamos nuestra cuota anual y así funcionamos) y, en consecuencia, sé cómo de difícil es lograr que una asociación de académicos funcione. Por lo tanto, buscamos un poco y nos encontramos que estas sociedades surgen espontáneamente en tres sitios distintos Chile, España y Uruguay. Vamos a la página de Chile  que, gracias a los Chicago boys, usan otro lenguaje. Allí dicen:

“Nos reunió la inquietud por difundir y desarrollar el conocimiento sobre los procesos económicos, sanitarios y sociales vinculados a la producción, distribución y consumo de servicios de salud, destinados a preservar y mejorara la salud de las poblaciones.”

Consumo de servicios de salud. Mhm, me apetece tomarme unos antibióticos para mejorar mi salud… que bien funciona el mercado de la salud. No obstante, la AES chilena no es precisamente un montón de ultraliberales. De hecho, son socialtecnócratas que quieren un poquito menos de mercado en Chile y encontrar un punto medio similar a Alemania. De esto, podemos deducir que la AES española quiere menos estado y virar hacia un punto medio como Alemania. Incluso Obama pretende virar hacia un modelo como Alemania (un seguro público de cobertura universal de mínimos que obliga a los seguros privados a no abusar tanto de los “consumidores de salud”). Quienes conocemos Alemania ya sabemos qué nos espera. Y quién estudie Enfermería ya se puede hacer una idea de qué harán con sus estudios y categoría laboral para mejorar la eficiencia de los hospitales.

Dec 04

Confieso que no soy capaz de entender por qué supuestos académicos de prestigio necesitan trolear desde el anonimato usando cuentas de Twitter corporativas, pero el comportamiento de los responsables de NeG es sintomático de una enfermedad grave que recorre las instituciones académicas. Hace unas horas, me abordaban desde el Twitter de NeG para responder mis críticas por la promoción de su libro mediante la publicación de una reseñas escrita por el hijo de 13 años de uno de los miembros de NeG. Esta fue la secuencia de hechos:

Historiador Sirera: @nadaesgratis Estáis mal, muy mal. Promover la sociopatía no es un buen principio educativo.

Nada es Gratis:@DrSirera por eso no te retuiteamos, pero nos encanta tu sociopatía!

Historiador Sirera: @nadaesgratis Por favor, la semántica importa. Aprended el significado de las palabras antes de usarlas. Y esa reseña deprime

Nada es Gratis: @DrSirera tienes razón, siempre se nos olvida que tenemos que cuidarte más

Historiador Sirera: @nadaesgratis Estáis muy mal, como los chicago boys. Todo era progreso científico por la libertad, los torturados anomalías históricas. Me recordáis su autocomplacencia, su autosatisfacción, mientras miles de personas buscaban a familiares desaparecidos. Dio asco

Nada es Gratis: @DrSirera me da asco que tengas que recurrir a esas comparaciones. Demuestran la clase de persona que eres. Un saludo

Historiador Sirera: @nadaesgratis Soy una persona casada con una chilena, que ya ha escuchado vuestros sermones y visto vuestras actitudes en otros académicos. Si te dan asco mis palabras, no quiero saber que te producirá el comportamiento de Friedman con Pinochet y la santificación de su dictadura. Por que esos golpes se hicieron en nombre de Rostow y de Friedman. Golpes made in universidades top usa. Y es grotesco ver cómo pasáis del cinismo frívolo a la decencia indignada. Os encanta el vacío moral hasta que veis su realidad

Es terrorífico ver cómo su tono burlón, prepotente y de superioridad se transforma tan rápidamente en desprecio moral producido por la indecencia de compararlos con lo que realmente son. ¿Pero cómo piensan que eran los Chicago boys? ¿Cómo son los tecnócratas que han apoyado a todo tipo de dictadores con el beneplácito de los apóstoles de la Teoría de la Modernización? Son exactamente como ellos, por eso dicen exactamente lo mismo. ¿Ahora les molesta ser amorales egoístas cuándo proclaman en todos sus papers que el egoísmo amoral mueve el mundo? ¿O es que sólo el Friedman que escribe libros de economía es bueno y es separable del Friedman que aplaude a dictadores? No, son la misma persona defendiendo el mismo concepto del ser humano y defendiendo la misma filosofía política, la del liberalismo autoritario de Thomas Hobbes.

Nov 30

El economista Antonio Cabrales, especializado en el estudio del sistema educativo, a pesar de que carece de cualquier formación o preparación en este ámbito, ha superado con creces cualquier límite moral que pueda existir en el desempeño de nuestras tareas docentes. Los profesores somos figuras de autoridad y, como tales, inevitablemente condicionamos a nuestros estudiantes. Por esa misma razón, debemos ser muy cuidadosos con los valores que transmitimos a nuestros alumnos, porque tenemos una gran responsabilidad sobre nuestras espaldas:

Sin embargo, los académicos de NeG han escrito un libro de divulgación de su ciencia objetiva que se dedican a promocionar entre los institutos de enseñanza media, el clásico público lector con suficiente formación intelectual como para distinguir qué es ciencia y qué es ideología. El típico comportamiento de las democracias liberales avanzadas y no de los países bajo regímenes totalitarios. Pero, por si su infame labor propagandística no fuese suficiente (Dan ganas de gritar: We don’t need no education. We don’t need no thought control. No dark sarcasm in the classroom. Teachers leave them kids alone), el economista Antonio Cabrales ha publicado en NeG feliz y orgulloso una  reseña de un niño de 13 años sobre su libro. La reseña es tétrica y deprimente, temo que como los mismos autores del libro, y un preadolescente se expresa con estas palabras su satisfacción y alegría por los conocimientos adquiridos: 

Me ha parecido un libro muy interesante del que he aprendido muchas cosas de economía que antes ni sabía que existían.

¿Qué es la economía? ¿Por qué unos ganan poco y otros mucho? ¿Por qué hay corrupción? ¿Quién tiene la culpa de la crisis? ¿Cómo acabar el paro? Esta y otras muchas preguntas que todos nos hacemos están respondidas en este libro.

Después de una buena introducción, de la que ya empecé a aprender cosas de economía, viene el capítulo 1, que es una extensa descripción sobre qué es la economía, y sólo explica qué es, ni cómo está ni cómo debería estar ni cómo debería mejorar. Sobre todo me pareció muy interesante el punto 1.2. “¿Es la economía una ciencia?”, porque se habla de la economía realmente como si fuera una ciencia que se pudiera estudiar en un laboratorio y llegar a saber muchísimas cosas sobre ella y llegar a predecir su futuro. Y habla sobre lo más importante de la economía, que es la decisión, porque puedes pensar que alguien va a hacer algo pero si sus incentivos son otros, puede hacer algo completamente diferente.

El capítulo 2 empieza con un experimento muy interesante, que trata de que en una clase de 20 alumnos se reparten dos euros a cada uno y tienen la completa libertad de dejar en una bolsa la fracción de los 2 euros que quieran, y cuando todos han dejado la cantidad que crean apropiada se multiplica por dos y se divide el dinero obtenido en partes iguales a los alumnos. Lo más inteligente sería que todos dejaran 2 euros para así recibir 4, pero siempre hay alguno que piensa que si da menos dinero al final el dinero obtenido por él será mayor. El experimento se repite varias veces y cada vez la suma de dinero que se reparte es menor porque los generosos ven a sus compañeros con mucho dinero y ellos consiguen poco. De este experimento se puede sacar la conclusión de que todos los humanos somos egoístas aunque solo sea un poco. Luego se hace una alusión al mundo real poniendo el caso de que unos compañeros quieren montar una fiesta y deciden que cada uno ponga lo que quiera hasta que se llegue a la cantidad necesaria para financiar un local y fines de semana después descubren que no tienen dinero suficiente. Luego se habla de impuestos y de que ha habido partidos políticos que han pensado que los problemas sociales los deberían resolver las personas voluntariamente. Y también que si los impuestos fueran voluntarios aunque la mayoría los creyera necesarios muchos no los pagarían.

El capítulo 3 me pareció realmente interesante porque trata de la justicia y lo imposible que es y también de los incentivos. Luego se presenta un nuevo experimento en un colegio con 30 alumnos en el que se reparten 20.000 euros. Los alumnos ganan un euro con la condición de que el profesor gane 19.970. Algunos alumnos al parecerles una injusticia no aceptan su euro solo para que el profesor no gane nada. Pero si hay que destacar algo en este capítulo es el punto 3.3 en el que se explica que si hubiera igualdad y todo el mundo pagara impuesto del 100% y luego se repartiera entre todos nadie tendría incentivos para trabajar y entonces nadie trabajaría y todos seríamos pobres.

Esta segunda parte del libro, que trata de la educación y el mercado laboral, me pareció la más interesante porque es la que más me afecta. El capítulo 4 no me gustó mucho porque todo el rato estaban apareciendo porcentajes de tasas de paro que no sé muy bien lo que es. Pero me parecía un capítulo importante para la gente que ha sido despedida del sector de la construcción. Y luego lo demás que se habla es sobre la universidad y de nuestra media con respecto a otros países europeos y también sobre educar a los maestros. Luego se habla sobre los enchufes y que sin ellos seguramente habría mucha mejora en la educación y así los universitarios en vez de llevarles la mochila o el café a sus profesores para luego ser contratados se centran en estudiar para estar preparados para conseguir un buen trabajo.

El caso Cristiano Ronaldo, punto 5.1, me pareció de lo más interesante del libro. Me sorprendió saber por qué gana tanto y por qué un médico que es más necesario gana menos. La respuesta es simple el que produce más gana más no se gana según lo que ese entrena o lo que se juega es simplemente cuanta gente está dispuesta a pagar por lo que haces. En este sentido Cristiano Ronaldo produce más de lo que cuesta porque la gente compra sus camisetas y entradas para ir a verle al estadio o paga el canal plus. El 5.2 me pareció realmente una cosa a considerar para la liga española, deberían fijar los sueldos o la liga acabará cansando porque solo trata de Madrid contra el Barça porque son los que tienen más dinero y los que pueden fichar a mejores jugadores. Para más competitividad se debería hacer algo como en la NBA. También se explica que la explotación de los trabajadores del tercer mundo es necesaria para que ellos puedan tener unos pequeños ahorros aunque muy pequeños para terminar entrando en el mundo laboral y cobrando más.

El capítulo 6 es demasiado largo para lo poco que se explica, que los políticos españoles cobran poco, entonces roban pero sin embargo en Italia ganan mucho y roban más. Y también se explica que ahora la corrupción es común porque lo que antes nos parecía horrible ahora decimos que seguramente hubo sobres pero nadie pasará ni un día en la cárcel por ello. Pero donde más se roba es en la política local contratando a las empresas que lleva tu familia para cargos públicos.

El capítulo 7 no es muy fácil de entender pero la conclusión que saqué fue que todos y nadie tenemos la culpa y deberíamos dejar de buscar culpables y empezar a buscar soluciones. Luego se habla de los mercados y de todo el dinero que invertimos pero no tenemos y también de la salvación de los bancos pero yo de eso entiendo más bien poco.

El capítulo 8 me pareció realmente interesante porque se habla sobre fabricar más dinero o no y sobre la inflación. Yo según me enteré de qué era la inflación empecé a pensar que era importante porque si hay inflación tu trabajas igual, cobras lo mismo pero lo que ganas ya no es lo mismo, si piensas invertir en sitios con otra moneda además subirían los precios de las tiendas para no arruinarse y todo sería mucho más caro. Luego se habla de si son necesarios los recortes y lógicamente sí porque no se puede invertir más de lo que se tiene y por lo tanto hay que recortar gastos. Después se habla de reformar el sistema de pensiones porque cada vez nace más gente y por lo tanto habrá más jubilados y cuanto antes se solucione el problema mejor. Y además el capítulo 8 trata de donde sería mejor aplicar los recortes y que depende de donde se fastidia un grupo de edad diferente.

Luego llegan las soluciones para un futuro mejor. ¿Cuáles serán los sectores que permitirían una recuperación empresarial? Si lo supiéramos nos dedicaríamos a ello pero no lo sabemos. Lo que se debería hacer sería dejar de invertir en los sectores que ya no generan riqueza, estudiar qué pueden hacer los emprendedores para generar riqueza en un futuro próximo y ver qué se puede hacer para facilitar que los recursos humanos y el capital se reasignen a sectores que generen riqueza. Pero sobre todo ayudar a los emprendedores, por ejemplo en Estados Unidos si creas una empresa y quiebra se liquidan los activos para pagar deudas y otra parte de las deudas se cancela para que el emprendedor pueda volver a intentarlo. También hay que reducir el paro juvenil y apoyar a las empresas. Además lo que a mí me parece muy importante es invertir en investigación y desarrollo que a mí me parece una muy buena inversión para ganar dinero en el futuro. Para acabar con el paro de los jóvenes se les debería empezar pagando muy poco para poder aprender el oficio y una vez que produce más se le empieza a dar un salario normal. También se debería hacer como en Inglaterra que vas a una oficina de empleo firmas un contrato y te conviertes en un buscador de trabajo. A cambio de cobrar el paro prometes hacer cursos que te recomienden y a buscar otros. Y se evalúan tus esfuerzos mensuales para encontrar trabajo. Si en unos meses no lo has encontrado se te envía a una agencia de colocación privada y se hace todo lo posible para que se te contrate. Y además se debería hacer un contrato único con el que la tasa de despido se agrandaría con los años poco a poco y así que merezca menos despedir a alguien que tener que formar a otro completamente nuevo.

El libro acaba con el capítulo once que me pareció un resumen y además un poco aburrido así que no voy a contar nada de él.

Para acabar esta reseña voy a resumir mi impresión del libro con una frase de Winston Churchill: un político tiene que tener el poder de decir lo que va a pasar mañana, la semana siguiente, el mes siguiente y el año siguiente y luego saber explicar por qué no ha pasado.

Es evidente que el efecto del libro y las charlas de los académicos de NeG tiene un nombre: lavado de cerebro. El lavado de cerebro con adultos es difícil de definir y proscribir, pero en menores de edad tenemos la responsabilidad social de hacerlo. Aquí no hay debate académico o discusión científica. Es pura reproducción cultural de un dogma. Es el objetivo de los economistas de conformar a un hombre racional y egoísta para que la realidad se ajuste a su modelo teórico. Hecho denunciado en varias ocasiones en este contrablog. De igual modo, el papel social y la influencia que ciertos economistas están adquiriendo empieza a suponer un peligro social por las consecuencias que tiene la exaltación de su credo, especialmente entre personas más jóvenes. Esto no es moralina de un progre trasnochado, al respecto ha escrito recientemente Carlos Montero un artículo que advertía sobre la influencia de los estudios formales de Económicas en la extensión de las pautas de comportamiento definidas como sociopatías. Es un peligro real y tangible y el resto de la comunidad universitaria deberíamos empezar a tomárnoslo en serio.

NOTA (30/11/2013): Compruebo que Carlos Montero, me temo, ha plagiado mediante traducción este artículo de Adam Grant. Triste, como siempre, muy triste. No te puedes fiar de los economistas.

NOTA SOBRE LA MISERIA MORAL Y FALSEDAD DE NADA ES GRATIS (31/11/2013): Compruebo gracias a Twitter que el estudiante en cuestión es, probablemente, el hijo de uno de los colaboradores de NeG, información que omitían en la web. No doy detalles por respeto a la identidad del menor. Pero es todo tan triste y patético que da náuseas.

Nov 25

Las contradicciones del vidente Juan de Mercado

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El encapuchado Juan de Mercado reaparece en NeG para publicar un largo y razonado artículo sobre un tema que, en esta ocasión sí conoce, la reforma del sistema público de pensiones. En primer lugar, es de agradecer que no insulte a nadie (¿Ve cómo no es tan difícil? ¿Ve cómo no estamos determinados por nuestra naturaleza? Un poco de presión social y preocupación de los mandamases de NeG y usted es capaz de comportarse como un adulto responsable).

No entraré a valorar su exposición técnica, porque no es un tema que me concierne y porque soy partidario de una reforma radical de nuestro sistema de pensiones. No hacia un modelo de capitalización individual como el chileno (no queda claro si esta es la propuesta de JdM), pero sí hacia el diseño de un seguro de cobertura público universal. Es decir, cuantías con un tope máximo más limitado y escalonadas no por las aportaciones realizadas, sino por razones de equidad social, ya que el actual sistema favorece a los empleados públicos frente a los trabajadores del sector privado y considero que es insostenible. Todo esto con la supresión de las desgravaciones por planes privados y otros privilegios que permiten a la banca continuar defraudando al ciudadano. En definitiva, aportar menos a la caja única de la seguridad social, pero que reparta más y más equitativamente. No obstante, aquí discutiré los fundamentos científicos del argumentario de JdM. Ante las posibles críticas que se pueden hacer a su exposición sobre la inviabilidad del sistema de pensiones:

(Dos advertencias:
1. Habrá comentarios que defenderán que otras hipótesis sobre parámetros demográficos o sobre crecimientos de la productividad y de los impuestos pueden permitir que las tasas de cobertura y de sustitución de las pensiones se mantengan en los niveles actuales. Solo contestaré a ellos si vienen acompañados de los cálculos precisos que se utilizan para alcanzar tal conclusión (o de referencias a estudios que presenten tales cálculos).
2. He buscado, con desesperación, este tipo de estudios (es decir, los que presentan escenarios demográficos y macroeconómicos en los que resulta posible mantener el sistema de pensiones con sus condiciones actuales) y no he encontrado ninguno. Sí hay muchos que concluyen que crecimientos de la tasa de empleo, de la productividad y de los impuestos que están dentro de lo posible, no son suficientes para mantener las tasas de sustitución actuales.)

Es decir, exige una prueba científica como la realización cálculos que parezcan coherentes con la realidad futura para estimar las posibles críticas. Es imposible saber cómo se puede prever el futuro razonablemente mediante cálculos si el futuro no es predecible, pero aquí se asume que el futuro es predecible y, después, se espera que se prediga de una forma contraria a la propia predicción. Eso es una antinomia. ¿Si este es el método para predecir el futuro, cómo predeciremos otro futuro con el mismo método? La proposición es absurda y se fundamenta en el gran error de creer que las matemáticas sirven para hacernos cambiar de opinión. Eso es falso. Las matemáticas no son opinables, por lo tanto, no nos pueden hacer cambiar de opinión. Será el uso de argumentos matemáticos los que nos hará cambiar de opinión, pero como las matemáticas no son opinables, no se podrá refutar matemáticamente el uso de esos argumentos matemáticos. En consecuencia, la discusión no estará relacionada en cómo calculamos o hacemos demostraciones matemáticas, sino en su correspondencia con la realidad que se asume como dada y objetiva.

Sin embargo, no es necesario refutar a JdM, porque él mismo se refuta en el siguiente párrafo. Si, anteriormente, escribía sobre la eficiencia y nos demostraba que ésta era predecible matemáticamente, ahora argumenta sobre la equidad:

En materia de pensiones, la equidad tiene que ver, en primer lugar, con el tratamiento relativo de las distintas generaciones (equidad intergeneracional) y, en segundo lugar, de las personas de una misma generación (equidad intrageneracional). Si el propio concepto de equidad ya es elusivo, cuando se le añade el calificativo “intergeneracional” resulta especialmente ambiguo, principalmente porque las vicisitudes históricas que afectan al bienestar de cada generación son imprevisibles. Como dice un colega, a algunos les toca disfrutar de los felices años veinte, a otros soportar guerras civiles y mundiales, y a otros transitar durante las movidas de los años ochenta; a unos les toca disfrutar con el Real Madrid de Di Stéfano, a otros con la quinta del Buitre, y a otros contemplar cómo la selección nacional de fútbol gana campeonatos europeos y mundial(es) y disfrutar (o sufrir) con el Barcelona de Guardiola.

Como podemos observar, la eficiencia está dada y determinada en el futuro por nuestros modelos, pero las vicisitudes históricas que afectan al bienestar de cada generación son imprevisibles. Esto, obviamente, no tiene ningún sentido y demuestra la incoherencia y el sustrato ideológico que se esconde detrás de la llamada ciencia económica. Les puedo prometer que una Guerra Civil afecta, y mucho, a la eficiencia o la productividad de la economía. Lo he estudiado en detalle para el caso del municipio de Quart de Poblet. En definitiva, parece que los buenos economistas sirven, como demuestra JdM, para engañar a la gente.

Historia versus Economía