2014Archive

Jul 30

El final del curso universitario es el momento de presentarse a no se sabe cuántas posiciones académicas en esperanza de un futuro mejor o, simplemente, un futuro. Como siempre, se trata de una cuestión desagradable, porque implica competir por unos recursos escasos cuando todos nos consideramos los merecedores del premio. Es un tema habitual de este blog cómo se fabrican méritos o como el trabajo de los investigadores es un simple papermaking motivado para lograr la promoción. Esto es relevante, porque la competencia sin democracia deviene siempre en corrupción, nepotismo y abusos de toda índole. En consecuencia, sólo la transparencia absoluta y el acceso total a toda la documentación y a todo lo que publicamos los investigadores pueden garantizar un debate racional que, con toda su problemática, sea capaz de determinar quién es merecedor de la tan ansiada posición laboral si eso puede ser posible.

Paradójicamente, en el mundo académico este tipo de cuestiones no suelen ser tema de estudio, análisis o debate. Es más, siempre se aconseja el silencio y no hacer público nada. Como considero que dicho comportamiento sólo sirve para legitimar la tolerancia al abuso, he decidido hacer público el recurso de reposición por el fallo de unas plazas de Profesor Ayudante Doctor que presentaré mañana. Recibiré muchas críticas por ello, pero no soy capaz de entender por qué obro mal por hacerlo. Por lo tanto, si alguien le interesan este tipo de desagradables puyas universitarias, puede consultarlo aquí: https://www.academia.edu/7820337/Recurso_de_reposicion_por_plaza_PAD_en_Historia_de_la_Educación

En caso contrario, le aconsejo que se abstenga de su lectura. No es ni reconfortante, ni  instructivo.

Jul 14

It is hard to find a professional group more arrogant and ignorant than economists, but it is impossible to find a more arrogant and ignorant scholar than an economist doing history or sociology. In the same way, there is no more astonishing success of mediocrity than the book Why nations fail, a recollection of classic topics with an outdated approach discussed by historians in the last forty years. However, Daron Acemoglu and James Robinson, as new academic starlets, are popularizing their simplicities and making school among American universities so concerned with being popular as all the American society.

This pursuit of success in the middle of tough competence forces these scholars to dishonesty and to promote junk papers written with a lot of tables and mathematical formulas to avoid the hard work of research in archives or read about the subject. Publish or perish and if you are an economist you can write articles without reading books (reading books is a waste of time, a competitive disadvantage). In the past, I have denounced the academic dishonesty of these scholars for the Spanish audience, but today I have found a post in the blog of Daron Acemoglu and James Robinson related to the nation building process in Spain that quotes the Dr. Laia Balcells. I had a controversy with Laia Balcells as a consequence of her intellectual dishonesty, but I understand that people with a doctorate from Yale are always right. Really, they are the right people.

However, what has been intolerant for me again is the plagiarism or the obvious ignorance of Laia Balcells. In the post, Acemoglu and Robinson attribute the known thesis of Miroslav Hroch to Laia Balcells. Obviously, Acemoglu and Robinson don’t know who is Hroch, because he is a historian and he is not American, but they can write as authorities about all the subjects quoting friends who quote them as authorities. This is the way of doing science of the economists. Please, stop this now. Historians, rise up and denounce their cheap and prefabricated  knowledge.

We, Spanish historians, have had an intense debate about the nation building process. My colleagues Fernando Molina and Miguel Cabo have important papers in English about this subject, international academic publications of reference for thoughtful and honest researchers. Even in my small and average university I read Miroslav Hroch when I was an undergrad student. Besides, we translated Miroslav Hroch for the Spanish audience. But, you know, there is only crap science in the small European universities. We need to hire more people with a doctorate from the Ivy League. They really know how to being competitive: make right friends and say right things.

Note: In the original article, Laia Balcells quotes correctly Miroslav Hroch, but Acemoglu and Robinson forget him and praise her for Hroch’s theories. This is the classical way of working of invisible colleges: 1) ignore, neglect or hide all the scholars who are outside the top circles of influence, because they can not give you anything of value. 2) Display the members of elite academic centers as a community of independent researchers without personal connections or conflicts of interest. Actually they are a small group bound by a thick net of personal ties and favours. 3) Highlight, praise and quote all things that the members of top academic circles do, because you also are a member of this circle. 4) Never be so accurate or rigorous as to contradict one of this rules.

It is strange to understand how Acemoglu and Robinson do this mistake and why Laia Balcells does not alert them about the original father of these ideas. Anyway, the article of Laia Balcells is a superficial and fast approach to a subject outside her field of speciality plenty of huge mistakes as usual. She uses an outdated bibliography and forget to quote the scholars who are doing research about this issue, probably, because they are Spanish historians without connections.

Jul 10

La payasada del PISA financiero

Posted in Consenso, Economía neoclásica, Educación, Integridad, PISA, Comments Off on La payasada del PISA financiero

A día de hoy, la prensa se hace eco de la publicación de los resultados del llamado test PISA financiero, un nuevo invento de la OCDE que pretende medir la cultura financiera de nuestros jóvenes. Como es evidente, la lógica de cajón marca que si obtenemos unas malas notas en alfabatización financeria, eso debe ser causa de nuestra crisis económica y este es el mecanismo mental que los periodistas han seguido para reproducir los mantras ideológicos que sufrimos en nuestra opinión pública. Por lo tanto, es la tontuna del pueblo certificada por la OCDE la razón de nuestras desgracias y, como ya saben, más democracia no puede ser la solución de nuestra crisis, porque fue la democracia la que nos permitió vivir por encima de nuestras posibilidades.

Resulta insultante la facilidad con la que este discurso nos invade, porque si algo caracteriza a nuestro tiempo presente es que jamás los economistas mandaron tanto y tuvieron tanta influencia, jamás las instituciones financieras tuvieron tanto poder alejado de cualquier control político y jamás hubo ciencia económica tan excelsa como la producida por las universidades norteamericanas. Pero, a pesar de todos estos pesares, jamás hemos vivido una crisis financiera de esta magnitud. ¿No falla algo en la lógica de cajón? ¿Si los superexpertos han errado garrafalmente, si los superacadémicos han sido refutados por toda evidencia empírica disponible, si los másters del universo económico nos han llevado de cabeza a este desastre, cómo pueden ser los simples mortales culpables de este follón?

Por otra parte, si la realidad ha demostrado que los economistas mainstream fallan, se equivocan y empeoran todo allá por dónde pasan, es difícil entender qué académicos podrán fijar los contenidos de la correcta cultura financiera y medirlos. Si no son capaces de hacer bien su trabajo, cómo podrán decidir si otros aprenden correctamente su trabajo. Sería como nombrar Jefe de estudios de una escuela de entrenadores al responsable de lograr que el Barça descendiese a segunda. ¿A ningún periodista se le abren estos interrogantes al hablar del PISA financiero?

Estas son las primeras dudas que me asaltan al escuchar hablar de este tema, pero las segundas son más simples: ¿qué preguntan en el PISA financiero? El problema es que PISA, como siempre, hace gala de su opacidad. La OCDE, como denuncian los críticos de PISA, se ha elevado a rango de juez experto en muchas materias que le son ajenas y, además, ejerce con total opacidad y falta de transparencia sus autoasignadas responsabilidades. Cada vez resulta más evidente que detrás de la cuantificación de las llamadas capacidades cognitivas sólo está la industria de realizar tests, una industria con vínculos con el sector de las editoriales que, en breve, prepararán los mejores libros para sacar los mejores resultados en los tests. Los que conocemos el SAT norteamericano sabemos qué se nos quiere imponer y, si algún día tengo tiempo, dedicaré unas cuántas entradas al respecto (¡Oh no! También tengo publicaciones académicas sobre la evolución histórica de eso que se llaman exámenes. Si es que a cuñadismo no me gana nadie).

De todas formas, sí se han publicado algunas preguntas de dicho test. En el diario.es aparecen en esta noticia cinco ejercicios y es aconsejable leerse los comentarios que acompañan al cuerpo de la información. La primera prueba consiste en leer una factura, pero el problema es que la factura es absurda. La unidad monetaria empleada es el zeed, unidad de ficción que hará que cualquiera entienda que eso es una ficción, ergo es falso, ergo carece de cualquier validez, ergo no es ni útil ni interesante, ergo no le presto atención (este es el proceso de razonamiento de alguien mentalmente sano y no un nerd sociópata). Además, la factura también es falsa porque la fecha carece de año y, para rizar el rizo, la factura se emite antes de la fecha de compra. Como añadido, también se debe decir que es sexista y culturalmente imperialista: la mujer compra ropa (¿qué otra cosa compran las mujeres?) y el imaginario país de los zeeds se llama zeedland y la palabrería que rodea las direcciones y a la empresa es de origen sajón (ya saben que universal significa WASP). La segunda pregunta también tiene otro error de bulto: los niños deben leer y entender que el coste de “porte” de la factura son los gastos de entrega a domicilio (como valenciano, entiendo que pago porque el mensajero portava puesta ropa durante el transporte), pero, al emitir la factura, han considerado el porte exento de IVA (muchas de las personas que trabajan haciendo tests son idiotas que se creen de una inteligencia superior a los demás y, por lo tanto, capaces de medir su inteligencia). La tercera tarea es una gráfica con el valor de la cotización de unas acciones que muestra cómo en septiembre su precio es el más bajo, aunque, a partir de esta información, debemos determinar si esta oración es falsa o verdadera: “El mejor mes para comprar acciones fue septiembre”. La oración es falsa, porque no nos preguntan si septiembre fue el mes más bajo de cotización, sino que hacen un juicio de intenciones. ¿Esta es toda la información que necesitamos para determinar cuándo es mejor comprar acciones? Si en septiembre anunciaron que la compañía iba a pedir 100 M de zeed para refinanciar sus deudas o subieron los tipos de interés un 2% de golpe puede que septiembre no fuese el mejor mes para comprar. La pregunta es tendenciosa (comprar acciones per se es bueno) y propia de imbéciles carentes de cultura financiera (no dudo que la escribió un economista).

Finalmente, la pregunta 5 es la que ha provocado más debate, porque se entiende que es beneficioso endeudarse para pagar deudas. Parece que no está completo el ejercicio y que, posteriormente, se pregunta por los inconvenientes de esta práctica, por eso no entraré a discutirla, pero en el diario.es hay aportaciones muy interesantes al respecto. En definitiva, el PISA financiero es una chorrada máxima (sólo mide la comprensión lectora y mal, me temo) en la que nos gastamos mucho dinero público en beneficio de empresas privadas que se dedican a estas cosas con el único propósito de promocionar las campañas de autobombo de los economistas en pos de que tengan mayor control y margen de decisión sobre nuestros sistemas educativos. Estos psicópatas jamás descansan, menudas ansias de poder tienen.

NOTA: veo que en el Huffington post han publicado más preguntas con diferencias respecto de las aquí comentadas:  (http://www.huffingtonpost.es/2014/07/09/preguntas-pisa_n_5569854.html): si bien se mantiene los zeeds, pasan a ser zeds para españolizarlos, aunque el país sigue siendo Zedland. De igual modo, se castellanizan nombres de calles y empresas y “porte” se tranforma en “gastos de envío” exento de IVA. No es posible mantener un debate serio sobre estos temas hasta que la OCDE no haga público los exámenes completos y la metodología empleada, cuestión que gracias a las críticas recibidas no tardará en llegar. De todas formas, la prueba es una mezcla de examen de matemáticas y comprensión lectora bastante descontextualizado con el propósito de formar buenos consumidores.

Jul 03

La cobardía de la prensa valenciana

Posted in Consenso, Integridad, Comments Off on La cobardía de la prensa valenciana

A raíz del debate mantenido en la entrada anterior, más las actuales amenazas que sufre el periodista Pedro Morata por informar con rigor de la venta del Valencia C.F., sumado al hecho de que hoy se cumplen ocho años del accidente de metro, he recuperado del baúl de los recuerdos un incidente que tuve de forma indirecta con el director del Levante-EMV allá por el 2007. Antes de empezar el relato, es necesario informar a los lectores no valencianos que esta tierra sufre de una opinión pública intimidada y silenciada en mayor proporción que otras partes de España. Las razones tienen su origen en la llamada Batalla de Valencia, un episodio de violencia política promovida por la UCD a finales de la década de 1970 con el propósito de amedrentar a la parte más activa y organizada de la sociedad civil valenciana que presionaba por un mayor autogobierno. El éxito de aquella operación ha hecho pervivir unas prácticas populistas y agresivas que el PP ha utilizado para sostener su hegemonía social, al mismo tiempo que Valencia ha devenido en el foco más potente de la extrema derecha gracias a la tolerancia institucional que reciben sus negocios ilícitos vinculados con la prostitución o el tráfico de drogas.

Esta situación que, en cierta medida, equipara nuestra realidad a la realidad italiana se ha sostenido también por la cobardía y falta de determinación de nuestra sociedad civil. Una anemia cívica que se explica por la cobardía demostrada por las cabeceras supuestamente progresistas como el Levante-EMV o El País-Comunidad Valenciana. La indulgencia y complacencia de estos rotativos con nuestros gobernantes corruptos no se justifica por la falta de demanda de información de la sociedad valenciana, sino por la línea editorial impuesta por sus directores, personas dóciles, ambiciosas y siempre dispuestas a anteponer las recompensas que se pueden ganar en los pasillos al deber moral de cumplir con su supuesta función social. Un comportamiento deplorable que han sufrido las plantillas de dichos medios, que han visto como los periodistas más inquisitivos o independientes eran poco recompensados por intentar hacer su trabajo, mientras que el servilismo era premiado hasta corromperse por completo unas redacciones en las que nadie quería hacer bien su labor, porque eso era buscarse complicaciones.

Por el contrario, la cabecera Las Provincias ha sido el azote de todo aquel que osase cuestionar la autoridad moral del Partido Popular valenciano. Especialmente brutal y violenta fue su etapa bajo la dirección de María Consuelo Reina (el que esto escribe tenía 15 años cuando María Consuelo decidió emitir un edicto para declararme enemigo del pueblo en su columna diaria llamada La gota), si bien su venta al grupo Vocento hizo que el periódico empezase a familiarizarse con el concepto Estado de Derecho. Sin embargo, su implacable tarea de bulldog del gobierno, siempre bien recompensada con dinero público, servía para que los otros diarios entendiesen cómo debía ejercerse el periodismo.

La claudicación de El Levante-EMV y de El País-Comunidad Valenciana dejó sin voz a muchas voces críticas y permitió una falta de vigilancia que reforzó la intratable hegemonía del Partido Popular. De hecho, hasta la aparición del periódico digital Valencia Plaza, un medio centrado en información económica de tendencia más bien conservadora, no hubo nada parecido a información objetiva, veraz e independiente en Valencia y, como bien saben los responsables del proyecto, esa decencia ha significado sudor y lágrimas hasta que se produjo el colapso de la Generalitat Valenciana y la mafia criminal que sufrimos se puso a la defensiva.

Esta tibieza o convivencia con el poder será tema de debate y estudio en un futuro próximo, porque es muy significativa de todo lo que ha ocurrido. No obstante, aquí relataré un episodio que viví justo antes de las elecciones autonómicas de 2007. En aquellas fechas, Francisco Camps anunció la celebración de la F1 en Valencia si ganaba las elecciones y nuestros queridos periódicos de izquierda recibieron esa publicidad con grandes aspavientos de alegría. La falta de cualquier debate público, de cualquier voz disonante por miedo a ser señalizado como antivalenciano, catalanista o, peor aún, no ser aficionado al motor fue total y me movieron a escribir una rápida e improvisada aproximación a los posibles efectos que dicho circuito urbano produciría en la ciudad. Era un texto con errores porque no se explicó correctamente cuál era el trazado del circuito, pero unos amigos lo difundieron por Internet y todavía se puede encontrar por ahí.

Como lo firmé, recibí simpáticos mails de alabanza de entusiastas peperos que se molestaron en buscar mi mail público de la universidad, pero, además, un profesor de la UV me contactó porque quería que escribiésemos un artículo en contra de la F1. Teníamos pocas horas para armar el texto, ya que el director de El Levante-EMV le había prometido para el sábado antes de las elecciones un espacio destacado en su periódico. En menos de 48 horas concluimos el escrito, pero jamás se publicó. Dicho profesor (guardo el anonimato porque no le he consultado para relatar este incidente, aunque hace ya tanto tiempo…) recibió la negativa del director de El Levante-EMV. Sus razones no me quedaron muy claras, parece ser que fuimos muy inexactos con nuestros datos, muy alarmistas, muy radicales… No era conveniente publicarlo y no se publicó. Como es lógico, si hubiese visto la luz no habría cambiado nada ni hubiésemos salvado el mundo, pero este episodio es revelador de cómo han desempeñado su cargo muchas destacadas personas de la sociedad valenciana. De todas formas, El Levante-EMV sería en el futuro un ardiente defensor de la F1, se llenaría de anuncios de prostíbulos con cada evento y algunos corresponsales de la sección de deportes harían otros buenos negocios con los promotores de la F1. Sólo puedo añadir el final de nuestro artículo inédito, que terminaba con estas palabras:

Si bien se intenta transmitir que detrás de esta iniciativa sólo hay promotores privados que correrán con todos los gastos, lo cierto es que la iniciativa surge del Ente Gestor de la Red de Transporte y de Puertos de la Generalitat (un organismo jurídicamente parecido a Radio Televisión Valenciana) creado para resolver y endeudarse con las grandes cuestiones de intermodalidad de las infraestructuras de transporte de personas y mercancías.  Ellos mismos barajan la cifra de 100 millones de euros para realizar las obras necesarias; esto implicaría más Deuda Pública para la Comunidad Autónoma con más déficit presupuestario. Por lo tanto, es probable que el proyecto fuese fiscalizado por el Ministerio de Hacienda. Además, el músculo financiero que sustenta la empresa organizadora es Bancaja; es decir, los ahorros y las hipotecas de la gran mayoría de valencianos. Si ésta supedita sus decisiones estratégicas, como ya tuvo que sufrir con Terra Mítica, a las volubles directrices de los cargos políticos, debería antes, como mínimo, advertir a sus clientes de los riesgos que asume con el trabajo ahorrado por los particulares en pos de satisfacer deseos arbitrarios.

Por todo esto, hay que tener presente que, sea cual sea el resultado electoral, éste no puede ser interpretado como un clamor popular a favor de la Fórmula 1, y que su trazado urbano es un tema de discusión y estudio que requiere rigor y profundidad. Una capital no puede pasar de ofrecer servicios públicos y administrativos que faciliten una gestión eficiente del territorio a ser un megacomplejo turístico-deportivo sin secuelas traumáticas. Al fin y al cabo, cuando construimos nuestras calles las dotamos de semáforos y árboles porque pensamos que no están hechas para que los coches vayan a 300 km/h.

Jul 02

Sin lugar a dudas, los economistas Luis Garicano y Jesús Fernández-Villaverde son el paradigma del académico populista. Arropados con argumentos simplones con apariencia de complejas y sofisticadas elucubraciones provenientes de las más altas ciencias sociales, nos dan la monserga desde todos los canales de comunicación para explicarnos qué debemos hacer. Como buenos universitarios de elite, no consideran oportuno ni tan siquiera preguntarnos qué queremos hacer, porque ellos son tan listos que ya saben qué nos conviene. Por esa razón, la democracia siempre es el problema y su tecnocracia la solución.

Esta campaña desaforada que ha provocado unos cuántos incidentes en la blogosfera, además de algunos cambios en FEDEA, adquiere tintes grotescos pese el pretendido aspecto de técnicos competentes y capaces de sus protagonistas. Como he comentado en anteriores ocasiones, para mí pasará a la historia el proyecto de reforma universitaria de Luis Garicano, porque jamás había visto memez de tamaña magnitud (la próxima vez léase la LOU, la LOMLOU y la Ley de la Ciencia antes de ponerse a americanizar el sistema universitario español). Su grandilocuencia queda en el más absoluto ridículo cuando comparamos su capacidad de trabajo con la sociedad civil española, porque, por ejemplo, en Joves Investigadors preparamos para septiembre unas jornadas sobre la Ley de la Ciencia que nos costarán cuatro perras y reunirán a expertos en estos temas y a políticos que forman parte de la Comisión de Investigación del Congreso. Gente que sabe y trabaja en el tema (¿Wert, criatura, cómo te montas un comité de sabios que no saben nada de sistemas educativos y científicos? El tertulianismo no lo es todo, chaval) y no están día sí y día también diciéndonos en la Sexta Noche que el carnet por puntos demuestra que los problemas de España no son culturales.

En definitiva, que la sociedad civil está por encima de los expertos encumbrados por el compadreo académico y los partidos políticos y, en consecuencia, la democratización es la única opción posible de ruptura en España. Por el contrario, los tecnócratas siguen insistiendo en que nos debemos modernizar (¿Que no hay suficientes smartphones de esos en España?) y que cualquier ruptura democrática de nuestro sistema político nos llevará al populismo, al totalitarismo, al chavismo… el mismo rollo de estos últimos cuatro años, pero con el añadido que el rockstar Pablo Iglesias ha dado entidad a estos supuestos males.

En esta tesitura, el Professor Jesús Fernández-Villaverde ha escrito una nueva entrada sobre crecimiento económico dedicada a Venezuela con el propósito mal disimulado de darle una colleja a los chicos de Podemos. El problema es que, como le han hecho notar los comentaristas, las pruebas que remite son el mejor argumento posible para votar a Podemos, porque si el crecimiento económico de Venezuela ha sido un desastre desde 1950, sólo ha mejorado algo con la llegada de Hugo Chávez en 1999 al poder y, además, como las situaciones históricas están limitadas por su contingencia, desde un argumentario racional y utilitarista como el empleado por JFV, la opción más legítima y válida científicamente sería Hugo Chávez en 1999, porque el periodo desastroso es el de 1990-2000. Por lo tanto, el Professor Jesús Fernández-Villaverde demuestra justo lo contrario que quería argumentar (es listo como pocos, lástima que le guste escribir tanto mails amenazantes a sus críticos). Esto ocurre porque como su escrito es tendencioso y con un gran sesgo ideológico (advertirnos de los peligros del coletas) es incapaz de ver y entender los resultados de su propio campo de especialización. Él nos argumentará que se podría haber hecho mucho mejor que con el chavismo, pero el problema es que nos tendrá que explicar qué partido lo podría haber hecho mejor, porque los que estaban en liza eran los de siempre que lo han hecho, como demuestra JFV, mucho peor que Chávez.

En definitiva, que el populismo académico está cabreado con el populismo democrático de Pablo Iglesias por dejar en un absoluto ridículo al falangismo ilustrado made in Ortega y Gasset de UPyD. Estaban esperando que España enardecida se pusiese a seguir a Rosa Díez (que lo haría mejor que Chávez en Venezuela) y que les cayese algún cargo acorde con su dignidad y prestigio, pero su vanidad ha sido deshinchada por unos chusqueros de la academia, unos cutres de una mediocre universidad española como la Complutense. Doctorarte en Estados Unidos para que una panda de profesores asociados españoles te haga morder el polvo miserablemente debe ser muy duro para egos tan grandes. Pero la culpa es del pueblo que es tonto y de la democracia que sólo nos conduce a Venezuela.

NOTA: no se olviden de comprar el libro de Garicano (malo con ganas, por cierto), que el consumismo es populismo inocuo a diferencia de la democracia.

Jun 14

En estas últimas semanas, hemos asistido al desfile de expertos académicos formados en Ciencias Sociales (politólogos y economistas, básicamente) que en los medios de comunicación han explicado que nuestra monarquía es equiparable al resto de monarquías europeas y, por lo tanto, monarquía es democracia. Para armar su argumentario han recurrido a terminología con aspecto de cientificidad que coloca en nuestra opinión pública su ideología particular disfrazada de debate objetivo y neutral. Es el clásico fenómeno que, desde el Affaire Balcells, denuncio desde este blog, porque se trata de prácticas académicas cuestionables. En uso y abuso de la confianza que la sociedad deposita en los académicos, estos colegas instrumentalizan el conocimiento para desplegar una agenda política. En esta ocasión, ese mecanismo automático ha sido tan estridente que los investigadores formados por el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales de la Fundación Juan March han protagonizado la defensa científica de la monarquía con el principal propósito de salvaguardar el honor de la transición española.

El CEACS de la Juan March es el mayor colegio invisible de España y, gracias a la labor de Juan José Linz y José María Maravall (ministro socialista e hijo del intelectual falangista y ministro franquista José Antonio Maravall), ha reclutado a una generación de jóvenes académicos que se ha formado bajo los parámetros de la politología norteamericana nacida para combatir el comunismo. El CEACS de la Juan March está ahí para recordarnos que cualquier intento de democratización de un sistema político conduce irremisiblemente al totalitarismo y, por lo tanto, siempre serán necesarias unas elites sabias y racionales que nos gobiernen. En consecuencia, nuestra transición protagonizada por las elites era la mejor posible y no podemos cuestionar qué ocurrió antes de que nuestra constitución fuese aprobada. Es decir, los académicos no deben tener como prioridad investigar sobre los negocios que hizo Juan March durante la Segunda República, durante la Guerra Civil y durante el franquismo y, menos aún, exigir algún tipo de responsabilidades a la Banca March, que tiene importantes participaciones en las más grandes empresas del país. Este tipo de inquietudes son propias de freaks populistas que no merecen publicar en revistas científicas de prestigio y deberían ser expulsados del mundo académico. El CEACS de la Juan March se creó con esta agenda y sus discípulos son muy activos en su propósito de construir un consenso científico blindado a su medida.

Como ya he explicado en anteriores ocasiones, su modus operandi consiste en la simulación de un debate intelectual mediante el reconocimiento mutuo y la autovalidación. Los académicos del CEACS esconden haber pasado por ese centro en sus biografías, se citan constantemente entre ellos y discuten sobre pequeños detalles con gran impostura para simular controversia e intercambio de argumentos. Pero son siempre los mismos distribuyéndose en distintos medios de comunicación y en distintos blogs con el propósito de aparentar pluralidad. Son un grupo cerrado construido mediante la cooptación y el sometimiento a los jerarcas, ergo es comprensible que entiendan el elitismo como un valor positivo. En definitiva, el clásico compadreo académico que es vital para sobrevivir en este mundo: si realmente eres independiente porque consideras que es la única forma de ser honesto, tienes que ser brutalmente bueno. En caso contrario: te marginan, te ningunean y acaban contigo en unos pocos semestres.

Sirva esta introducción para entender por qué los debates de nuestra opinión pública están siempre tan viciados y adulterados. Estas dinámicas ocurren en todos los países, pero el CEACS de la Juan March es uno de los mayores ejemplos de éxito por su situación próxima al monopolio intelectual. Es gracioso ver cómo sus miembros abandonan las páginas del rotativo El País para colonizar nuevos medios, cuando su hegemonía proviene de la infatigable tarea de vocero que les hizo PRISA, pero instinto y oportunidad política no les falta a estos académicos. Sin embargo, los espacios de discusión de nuestra opinión pública se están abriendo y esto obliga a los cotos cerrados y protegidos a confrontarse con las voces críticas que cuestionan sus argumentos y su praxis académica.

A este respecto, es necesario preguntarse cómo personas tan instruidas pueden decir que la monarquía española es equiparable a las del resto de Europa. Es evidente que no saben historia o no les importa. Usan una cuadrilla con parámetros presentistas que determina que estos países son entidades homologables, a pesar de sus innegables diferencias. Como siempre, hacen trampa. Seleccionan artificiosamente, porque ningún país es una entidad presentista sin pasado. Todos los sistemas políticos se construyen históricamente y, para entenderlos, es necesario recurrir a la historia. Por esa razón, como expliqué en El enemigo es la cultura, su propósito último es eliminar la historia y los estudios culturales de las universidades. Por lo tanto, se puede equiparar la monarquía española al resto de monarquías europeas? Sencillamente, no; como demuestra la siguiente tabla:

PAÍS

RELIGIÓN

RÉPUBLICA

DICTADURA

IGM

IIGM

REFERÉNDUM

DESTITUIBLE

Bélgica Católica

No

No

Aliados

Ocupado Col.

No

Dinamarca Protestante

No

No

Neutral

Ocupado Col.

No

No

España Católica

Neutral

No beligerante

No

No

Noruega Protestante

No

No

Neutral

Ocupado Res.

No

Países   Bajos Protestante

No*

No

Neutral

Ocupado Res.

No

Reino   Unido Anglicana

No

No*

Aliados

Aliados

No

Suecia Protestante

No

No

Neutral

Neutral

No

* Los Países Bajos fueron la República de Batavia durante la ocupación napoleónica, mientras que Inglaterra fue un protectorado bajo el mandato de Olivier Cromwell entre 1653-1659

 En primer lugar: sólo dos países católicos en Europa tienen sistema monárquico. Esto no es una cuestión secundaria, porque la monarquía se erige en el siglo XVIII como el mayor adversario de la Iglesia católica. Los ilustrados eran profundamente monárquicos, como también lo serían posteriormente los liberales, porque consideraban el trono la mejor garantía contra la pretensión de hegemonía del altar. En consecuencia, mientras el monarca cumplía con ese papel constitucional, recibía el apoyo de la clase política, pero, cuando se aliaba con los ultramontanos, solía producirse una rebelión que producía su exilio. Esa es la historia de España y eso explica que España sea la única monarquía actual que, en el pasado, fue una república (Los países bajos durante la ocupación napoleónica fueron la República de Batavia, pero no era un sistema democrático). La gran singularidad de la monarquía española es precisamente esa: que en el pasado fue, por dos ocasiones, República. La normalidad no es ser una monarquía ni ser monarquía es una cuestión intrascendente. No, la excepcionalidad es tener una restauración monárquica y ser una monarquía es un hecho terriblemente significativo, porque evidencia que la democracia perdió en este país. Es más, la democracia perdió la Guerra Civil y, por esa razón, España es la única monarquía europea que fue una dictadura.

Si el lector formado cree que eso se debe a la histórica singularidad española y su atraso respecto de Europa, es necesario explicarle que ese argumento es falso. La singularidad española proviene del siglo XX y se llama franquismo y restauración monárquica. En cierta medida, guerra civil, dictadura y democracias tuteladas posteriores también nos asemejan a Grecia y Portugal (¿Los tres países estamos rescatados? ¿No será la falta de soberanía política y de democracia nuestro auténtico problema?), pero estos dos países terminaron en sistemas republicanos que, en el caso griego, tampoco son garantía de sistemas democráticos libres de redes clientelares. Esto, empero, tampoco significa que monarquía sea una garantía de sistemas democráticos libres de redes caciquiles, contra argumentación falaz.

De hecho, la consolidación de la democracia combinada con monarquía se logra en aquellos países que, tras decenios de tensiones políticas entre democracia, parlamento y monarquía, sus casas reales tomaron decisiones vitales para su supervivencia. La primera y más trascendental fue la declaración de neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. Los imperios centrales no sólo perdieron el conflicto, también las coronas que presidían sus sistemas políticos. Esta fue la primera gran limpieza de reyes que vivió Europa y que visualiza esa tensión de fondo entre democracia y monarquía que explica parte de nuestra historia. Se repite de nuevo el fenómeno durante la Segunda Guerra Mundial, ocasión en la que los reyes de Noruega y los Países Bajos optan por la resistencia ante la ocupación nazi, comportamiento patriótico, nacional, popular… que los legitimará tras la derrota del Eje. Más confuso es el caso de Dinamarca, ya que todo el país optó por colaborar con el supuesto invasor. Uno de los grandes éxitos internacionales de Dinamarca y Suecia es lograr que pocas personas pregunten qué hicieron estos países durante la Segunda Guerra Mundial, aunque, paradójicamente, esto sirvió para validar sus monarquías. Las casas reales de estos países fueron tan indulgentes con el nazismo como sus poblaciones. Por lo tanto, criticar el papel de la monarquía en este periodo hubiese significado abrir el debate sobre la colaboración con los alemanes dentro de sus sociedades y todos optaron por callar. La complicidad generalizada con el nazismo unió a sus reyes con sus súbditos. Aquí, el caso particular es Bélgica, cuyo país sí se sometió a un proceso de desnazificación y enjuiciamento de los colaboracionistas que incluso llegó a afectar a la Corona. La monarquía fue sometida a Referéndum en 1950 y, a diferencia de Italia, ganó la consulta, si bien el rey abdicaría en su heredero a los pocos meses.

España, por otra parte, es el único país que fue no beligerante (paso previo a declarar la guerra). Es decir, el único que oficialmente no fue neutral y colaboró institucionalmente con el Eje. De hecho, Franco es el único superviviente de las potencias del Eje y esa es, de nuevo, otra de nuestras singularidades históricas. La otra es que alguien como Juan March y sus familiares tenga una fundación a su nombre y tanta reputación pública como prohombres. Es cierto que Fritz Thyssen es una figura análoga, pero terminó por enfrentarse a Hitler y confinado en un sanatorio mental, además de hacer cierta constricción pública, mientras que Alfried Krupp fue juzgado y condenado a 12 años de cárcel, si bien sólo cumplió tres.

Finalmente, la preeminencia del Rey sobre las Cortes está reconocida en la Constitución de cuatro países al no recoger mecanismos legales que permitan al congreso destituir al monarca. Sin embargo, Dinamarca, Noruega y Bélgica son monarquías constitucionales con textos de más de cien años de historia que, mediante la práctica política, han limado la figura del Jefe de Estado a un papel simbólico. No obstante, incluso los Países Bajos y Suecia han vaciado legalmente de cualquier poder accesorio al Jefe de Estado y lo han sometido a la fiscalización del parlamento de tal forma que destituirlo exige un trámite legislativo poco farragoso y claramente tipificado. La excepción sería Reino Unido, pero tanto su Carta Magna de 1215 y su Bill of Rights de 1689 tenían la intención de recordarle al monarca que su poder estaba supeditado a la Cámara de los Lores y a la de los Comunes. Es más, cuando el rey lo olvidó, no tuvieron muchos complejos en la monárquica Inglaterra para cortarle la cabeza, recluirlo contra su voluntad o forzar su abdicación.

En definitiva, España es el único país de Europa católico con una monarquía que no se ha sometido a referéndum popular, que ha conocido la república, que ha sufrido una dictadura, que luchó al lado de Hitler y cuyo Jefe del Estado está completamente blindado ante la fiscalización del parlamento. Como es lógico, no nos debería sorprender tanto politólogo que no quiere que se abra el debate sobre monarquía y república porque, irremediablemente, nos retrotrae a nuestra historia y, ante todo, se trata de lograr la amnesia de nuestra opinión pública. Se trata de olvidar qué hizo en la guerra Juan March.

Historia versus Economía