Aug 03

En la anterior entrada expresábamos nuestras dudas sobre el concepto de igualdad que sustenta al partido llamado Ciudadanos, ya que su parecer es que la meritocracia sólo es para el pobre, que debe demostrar su valía, mientras que el rico ya es valido y, en consecuencia, no debe demostrar nada ni esforzarse. Por esa razón, puede comprar su derecho a ser médico o juez mediante los centros educativos privados, la proliferación de másters y la privatización de los servicios públicos. Esto, además, está relacionado con un paternalismo y clasismo que les impide entender el mundo en el que viven. Por ejemplo, proponen de este modo potenciar la escolarización de 0 a 3 años (pág. 9):

Desgraciadamente, los niños de familia cuyos padres tienen bajo nivel educativo, menores ingresos, o que están afectados por el paro o inactividad, tienen mucho menor acceso a este nivel educativo. El objetivo no debería ser el de universalizar la educación en edades tan tempranas, sino que se pueda garantizar el acceso a estos niveles educativos a los colectivos que más se puedan beneficiar de ellos en los términos antes mencionados. No se trata pues de que estos niveles educativos sean totalmente gratuitos para todos, ni que la oferta de plazas públicas produzca una sustitución de las plazas privadas. Garantizar el acceso a los centros públicos de estos colectivos se consigue haciendo que dispongan de suficiente información sobre los beneficios de acudir a la escuela en edad tan temprana y que se les de una prioridad absoluta en las reglas de acceso de las plazas públicas, a tarifas accesibles, o incluso gratuitamente.

Si la escolarización de 0 a 3 años es tan fundamental y necesaria, como sociedad deberíamos decretar su obligatoriedad y lograr plazas públicas para atender su demanda. En caso contrario, o no es tan necesario o realmente no queremos que los pobres tengan acceso a ella. El resto es la milonga subrayada en el texto. Simple cháchara de convenceremos a estos pobres de que deben comportarse racionalmente cómo nosotros creemos que deben comportarse por su bien mediante panfletos que les expliquen cómo hacer correctamente todo el papeleo necesario. En todo caso, que la escolarización sea obligatoria por defecto a no ser que los padres soliciten una exención.

Por otra parte, esa desconexión con la realidad es tan manifiesta que proponen (pág. 9): El plan consiste en organizar un equipo de profesores que asuman la tutela personal de uno o varios de los alumnos a quienes se les hayan detectado carencias en esos hábitos elementales. El proyecto debe contemplar la fase de diagnóstico y evaluación inicial, los espacios y tiempos dedicados a la atención personal, las actuaciones concretas con los alumnos y con sus familias, y los protocolos de seguimiento de resultados. Simplemente, dichos planes ya existen, pero no hacen milagros.

De igual modo, Ciudadanos se pregunta (pág. 11): Así mismo, es necesario plantearse por qué tardamos tanto en implantar de forma definitiva y generalizada un modelo de FP dual que, siguiendo el modelo alemán, combine trabajo en la empresa y formación. Sería fácil contestar con el argumento de que no somos Alemania y carecemos de su tejido industrial, pero ya que escribí una tesis doctoral que abordaba la cuestión, mejor citársela por si quieren ilustrarse sobre la cuestión: https://books.google.es/books/about/Un_t%C3%ADtulo_para_las_clases_medias.html?id=KtFt-apnijMC&redir_esc=y). Es más, la lectura de este artículo mío también les vendría bien: http://www.ehu.eus/ojs/index.php/HC/article/view/14137/12874, porque así podrían comprobar que su plan para la FP es exactamente el mismo de la patronal española de hace 150 años. El control de la formación por las empresas:

Por otra parte, los modelos de formación profesional necesitan adaptarse continuamente a los cambios técnicos y necesidades en el medio y largo plazo de las empresas. Esta es otra de las razones por las cuáles es necesario apostar por el modelo de FP dual, para que nuestra formación profesional deje de darle la espalda a las empresas. Sólo funcionará con la presencia de las empresas en la gestión y diseño de los programas de FP. En este sentido se debería desarrollar un ambicioso Plan Nacional de FP Dual en el que participen todos los sectores y tipos de empresas. En efecto, se ha de romper el mito de que la FP dual sólo se dirige al sector industrial y a las grandes empresas. En países en los que la FP dual forma parte esencial del modelo educativo, el aprendizaje se realiza tanto los sectores de servicios como en la industria, y tanto en las PYMES como en la grandes empresas.

Evidentemente, si en la gestión de las empresas españolas los sindicatos mandasen lo que mandan en las empresas alemanas es posible que el plan funcionase, pero, en caso contrario, será lo que nos tememos: mano de obra temporal más barata y sumisa proporcionada y subvencionada por el Estado. La política de siempre, vaya.

Asimismo, es curioso que un plan que aspire a dignificar la FP la presente como esa opción para los pobres e inferiores que, pese a todo, tienen derecho a volver a la academia. Atención al uso del lenguaje: Finalmente, y no menos importante, el principio de igualdad de oportunidades que debe guiar este Pacto Nacional por la Educación, también debe garantizar que, al igual en los países más avanzados en materia de FP, existan pasarelas que permitan que los jóvenes puedan efectivamente seguir vinculados a los otros niveles del sistema educativo, de forma que los jóvenes puedan siempre rectificar su elección y hacer estudios más (o menos) académicos.

La idea es correcta, pero las palabras no. Si deben rectificar su elección es porque se han equivocado (Subtexto: Nosotros fuimos a la universidad, ellos no. Nosotros somos los superiores y ellos los inferiores por razón del mérito. ¿No te dan ganas de hacer un módulo? Si es de grado superior te dejarán votar en las elecciones municipales). En definitiva, una visión de la educación sesgada propia de quienes escolarizan a sus hijos en la privada subvencionada o privada pura. Si no fuera así, no escribirían: Poner freno de forma decidida, usando todos los instrumentos legales posibles, a la introducción de cualquier tipo de tasa, tarifa o gasto por parte de los colegios públicos o concertados. Eh, esas tarifas existen en la concertada (privada subvencionada) y, en ese caso, el problema sería por qué la subvencionamos. Ah, claro, porque quieren mantener su sistema educativo segregado, pero pagado por todos.

Comments are closed.